El texto reivindica las instituciones surgidas de la empresa española en América como un sistema de ayuntamientos, universidades, parroquias y hospitales “que ningún tratado internacional ha conseguido replicar”
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| Pablo
Velasco secretario
nacional de ACdP /Crédito: Nicolás de Cárdenas / ACI Prensa |
El Congreso
Católicos y Vida Pública reivindicará este año la Hispanidad, una civilización
basada en la fe que une a España y América y que puso en marcha Isabel de
Castilla, para “estar a la altura de los que hemos heredado y hacerlo crecer”.
Bajo el título
“América y España: la fe que nos une. Un viaje de ida y vuelta”, la 28ª edición
de este congreso impulsado por la Asociación Católica de Propagandistas se
celebrará en Madrid del 13 al 15 de noviembre con una declaración de
intenciones plasmada en un Manifiesto por la Hispanidad.
El texto
reivindica las instituciones surgidas de la empresa española en América como un
sistema de ayuntamientos, universidades, parroquias y hospitales “que ningún
tratado internacional ha conseguido replicar”. “Nada de esto es artificial.
Nada de esto hay que inventarlo. Sólo hay que reconocerlo y ponerlo al servicio
del futuro con la ambición que merece”, añaden los propagandistas.
Orgullo de
una genealogía histórica
“Isabel la
Católica no puso en marcha una promesa: puso en marcha una civilización”,
prosigue el manifiesto, que desde primera hora estableció “la dignidad del otro
como condición, no como excepción”.
De ahí nacieron
las Leyes de Indias, por las que España se autolimitó como ninguna otra
potencia lo hizo, y el pensamiento humanista de Francisco de Vitoria en la
Universidad de Salamanca, cuna del derecho internacional y los derechos
humanos. “Esa no es una curiosidad erudita: es nuestra genealogía y es motivo
de orgullo, no de arqueología”, se subraya en el texto.
Estos genes
históricos, prosigue el manifiesto, se traducen en principios que no son
negociables como “la dignidad de la persona humana, la herencia grecolatina que
nos dio la razón y la ley, la tradición cristiana que dio forma a nuestra idea
de comunidad, el respeto al derecho como límite del poder, las libertades
civiles como condición de una vida digna y un marco legal capaz de proteger la
propiedad, el contrato y la iniciativa como motores de prosperidad”.
Más de 500 años
después de iniciada, esta civilización está conformada por una comunidad de 600
millones de personas que hablan una lengua común y desarrolla “una proyección
demográfica que ningún otro proyecto occidental puede exhibir”.
Por otro lado,
el manifiesto señala que "la Hispanidad no se agota en el ámbito político
ni en las relaciones entre Gobiernos y naciones”, sino que “exige un cambio de
actitud profundo, radical si es preciso, para defenderla, expandirla y
desarrollarla”, así como una “dimensión cultural y moral a la altura de su
historia”.
Reivindicar
la Hispanidad no es mirar atrás
En definitiva,
la Asociación Católica de Propagandistas considera que “reivindicar la
Hispanidad no es mirar atrás: es actuar con la confianza de quien parte de una
posición de fuerza”. Por eso, insta a “dejar de tratar como legado menor lo que
es, en realidad, nuestra mayor ventaja competitiva y moral en el mundo que
viene”.
“Isabel la
Católica lo fundó. Vitoria lo pensó. Las leyes de Indias lo escribieron.
Quinientos años de instituciones compartidas lo han sostenido. A nosotros nos
corresponde, sencillamente, estar a la altura de lo que hemos heredado y
hacerlo crecer. Juntos somos más fuertes. Ese es el punto de partida y también
la conclusión”, termina el manifiesto.
Por Nicolás de
Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
