El monje más anciano del mundo falleció en Hong Kong, dejando tras de sí un legado que sobrevivió a la «marcha de la muerte» de 1947 y a la destrucción de los monasterios en la China continental
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| El padre Benedict Chao, monje trapense de la abadía de Nuestra Señora de la Alegría. |
El semanario
diocesano de Hong Kong, Kung Kao Po, ha confirmado el fallecimiento
del padre Benedict Chao, monje trapense de la abadía de Nuestra
Señora de la Alegría, ocurrido el pasado 31 de julio. A sus 108 años, el padre
Chao ostentaba el récord de ser el monje más longevo de la orden trapense a
nivel mundial, una distinción que ahora recae en la religiosa japonesa Sebastiana
Yamaguchi Teruko, de 107 años.
Según informa
el portal AsiaNews, la figura del padre Chao no solo destaca por
su extraordinaria longevidad —con 79 años de vida religiosa—, sino por ser el
último superviviente de la comunidad que sufrió la persecución comunista en la
provincia de Hebei durante la década de 1940. Su funeral, previsto
para el 14 de agosto, marcará el adiós definitivo a una generación que encarnó
el martirio en el gigante asiático.
Un calvario
bajo el comunismo
Nacido en 1918,
Benedict Chao ingresó en 1941 en la abadía de Nuestra Señora de la
Alegría (Liesse), en Hebei. Su comunidad fue testigo directo del horror
cuando, en 1947, las milicias de Mao Zedong emprendieron una campaña
de aniquilación contra los monasterios contemplativos de Yangjiaping y Liesse.
El episodio más
oscuro de esta persecución fue la denominada «marcha de la muerte». Tras
someter a los monjes a juicios revolucionarios, torturas y humillaciones públicas, los
comunistas incendiaron los monasterios y deportaron a los religiosos por
los inhóspitos caminos de las montañas del norte de China. Según relatan las
crónicas recogidas por AsiaNews, los monjes caminaban con las manos atadas
con alambres de hierro, obligados a cargar a los enfermos bajo lluvias
torrenciales y azotados si se les descubría rezando. Este calvario se cobró la
vida de 33 mártires, encabezados por el padre Crisóstomo Chang, fusilado
en 1948 tras entregar su vida a la causa de Dios.
Renacimiento en
Hong Kong
El padre Chao
logró sobrevivir a este periodo de terror. Tras un breve refugio en Sichuan y
una estancia en Canadá para perfeccionar técnicas de trabajo manual, regresó a
Asia en la década de los cincuenta. Con el apoyo del obispo misionero Enrico
Valtorta, él y otros siete monjes levantaron con sus propias manos el actual
monasterio en la isla de Lantao, en Hong Kong, inaugurado oficialmente en 1956.
Bajo el
priorato del padre Chao (1974-1998), la comunidad no solo prosperó, sino que se
integró en la vida local mediante la producción de productos lácteos,
convirtiendo su «monasterio del refugio» en un referente de paz en la entonces
colonia británica. Con su muerte, se cierra un capítulo fundamental de la
historia de la Iglesia en China, recordando un martirio que, por su crueldad y
entrega, guarda profundas similitudes con el de los monjes de Tibhirine en
Argelia.
María Rabell García
Corresponsal en
Roma y El Vaticano
Fuente: El Debate
