Juntas al tejado
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| Dominicas de Lerma |
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Llevábamos
unos días investigando los lugares desde los que se vería el eclipse. Sin lugar
a dudas el tejado era el mejor. Sin embargo, el acceso no es sencillo porque
hay que subir a los desvanes, salir por una trampilla del tejado impulsándote
con los brazos.
Teníamos
dos opciones más: desde una ventana o en la huerta desde donde se veía el sol
rozando el horizonte. Entendimos que el tejado no era sencillo para las mayores
y nos pareció una buena alternativa para estar juntas.
Sin
embargo, cuando preguntamos empezaron a decir “si me ayudáis yo subo”, “salir
no, pero sí que subiré y asomaré la cabeza”… no habíamos dicho las alternativas
y ellas estaban buscando la manera de estar con la comunidad según sus
posibilidades.
La
Comunidad es necesaria, es un don del Señor y claro que subieron todas porque
donde en sus fuerzas no podían, había unos brazos que las iban a sostener; unas
sillas puestas para que puedan sentarse a su llegada…
La
comunidad es necesaria. Es un don del Señor. No estás llamado a vivir la fe
aislado, ni a caminar solo hacia Él.
Ante
nuestra debilidad, muchas veces tendemos a apartarnos. Nos cuesta reconocer que
cojeamos, que no podemos subir solos, que necesitamos ayuda. Entonces
preferimos decir: «No voy», «no puedo» o «no quiero que me vean así». Y poco a
poco podemos ir alejándonos de quienes desean tendernos la mano: de aquellos
que nos quieren como somos y con quienes Jesús nos ha puesto al lado.
Aceptar
la propia fragilidad no nos hace menos valiosos. Nuestros «no puedo» no nos
definen. Son solo una parte de nuestra realidad, y en muchas ocasiones se
convierten en el lugar concreto donde nos encontramos con el Señor y los
hermanos. Allí donde reconocemos que necesitamos ayuda, permitimos que el amor
de los demás se haga visible.
Quizá
no puedas subir hasta el mismo lugar que los demás, pero siempre puedes formar
parte de la subida o no puedas caminar con la misma rapidez, pero tu presencia
puede enriquecer el camino de todos.
El
amor de Jesús se reconoce precisamente en esto: «Amaos los unos a los otros
como yo os he amado». Y añade que por ese amor conocerán todos que somos sus
discípulos.
Porque
todos necesitamos de todos. Y, cuando juntos nos dejamos sostener, descubrimos
que no solo contemplamos un eclipse: contemplamos también la luz de una
comunidad que, unida, camina hacia el Señor.
Hoy
el reto del amor es que vayas a la comunidad para salir al tejado. Que, estés como
estés, busques a los Hermanos. Déjate llevar por quienes pueden acercarte a
Jesús y ofrece tu ayuda a quienes necesiten apoyarse en ti.
VIVE
DE CRISTO
¡Feliz
día!
13
agosto 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
