El parking para tu debilidad
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| Dominicas de Lerma |
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Cuando
estoy en la liturgia, tengo frente a mí a Jesús crucificado. Es una talla
preciosa, enorme, de madera. Resulta ser el “parking” del bastón de una de las
mayores. Ahí, debajo de la Cruz, se ve el bastón, y hay algo que me llama
especialmente la atención: sobre él cae la mirada de Jesús.
Muchas
veces oro con esta imagen porque en ese bastón veo reflejada mi propia debilidad:
mis límites, mis heridas, mis “no puedo”. Hay tantas cosas que no están a mi
alcance, tantas que me gustaría cambiar y que no se consiguen simplemente a
base de esfuerzo, que lo único que puedo hacer es dejar “mi bastón” a sus pies.
Aparcar
en Él todos los “no puedo” que hay en ti supone dejar que Él cargue con ello,
lo transforme y, a su tiempo, te lo devuelva resucitado. Es a sus pies donde no
se pierde la esperanza, porque Él hace nuevas todas las cosas.
¿Con
qué no puedes? ¿Qué sientes hoy en el corazón que te duele o te pesa y tú no
puedes cambiar o sostener? ¿Qué necesitas que sea sanado? ¿Qué llevas tiempo
intentando sostener tú solo?
Sal
de tu impotencia entregándoselo a Jesús, dejándoselo a Él. Deja que cargue con
ello: está para sostenerte. Deja que hoy la teoría se haga vida y experimentes
que en Jesús está la salvación. Te ama, conoce tu historia y te comprende; no
estás solo.
“El
Señor es mi fuerza y mi escudo; en él confía mi corazón” Sal 28,7
Hoy
el reto del amor es que no intentes ser fuerte tú solo; que aparques tu bastón
a los pies de Jesús, dejes que te lo devuelva resucitado y tengas ojos para
reconocerlo a tu lado.
VIVE
DE CRISTO
¡Feliz
día!
28
agosto 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
