¿Caminas a oscuras?
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En el
monasterio hay varios lugares donde la luz se activa mediante sensores de
movimiento. Es un buen invento, sobre todo para evitar que se queden luces
encendidas. Sin embargo, no siempre funciona a la perfección.
Recuerdo a una
hermana explicándonos que, como es tan bajita, a ella no la captaba bien, y nos
decía: “Menos mal que me sé el camino; ¡lo podría recorrer con los ojos
cerrados!”.
Pero hay un
lugar concreto donde se vuelve algo peligroso, porque… ¡es una escalera! Abres
la puerta de bajada y, si no detecta movimiento, bajas completamente a oscuras
unos cuantos escalones hasta que se enciende la luz. Sin embargo, he averiguado
un truco para que te detecte a la primera: levantar los brazos y hacer un
ligero movimiento.
Así que, entre
bromas, les dije a las monjas que tenía la solución: “¿Qué hay que hacer para
tener “luz”? ¡Alabar al Señor!”. Aunque, en realidad, no es del todo una broma,
porque, en nuestra relación con el Señor, cuánto ayuda la alabanza del corazón.
Nos saca de
nosotros mismos y enfoca nuestra mirada en Él. Es reconocer su grandeza,
dejando en sus manos todo lo que nos atañe y nos preocupa, y proclamar que su
poder está por encima de todo; que en Él está nuestro descanso, nuestra
fortaleza, nuestra alegría. La alabanza encierra la gracia de descentrarnos de
lo que distrae nuestra atención para abrirnos a lo que el Señor quiera
revelarnos al corazón. ¡Ciertamente, con la alabanza nos abrimos a la Luz del
Señor!
Lo que sucede
es que esto es algo que cada uno ha de experimentar. Lo mismo que les pasa a
mis hermanas con esas escaleras: ¿probarán el truquillo? No sé si lo harán,
pero a mí me funciona genial. ¿Por qué caminar a oscuras pudiendo tener luz?
Hoy el reto del
amor es hacer tu propia experiencia sobre la alabanza. Hoy es domingo, y toda
la liturgia es una inmensa alabanza. Celebra en tu corazón las grandezas del
Señor: “Todo ser que alienta alabe al Señor. ¡Aleluya!” (Sal 150, 6).
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
02 agosto 2026
Fuente: Dominicas de Lerma