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Odiarse a uno mismo es algo muy duro. No
se trata solo de un bajón pasajero o de un mal día, sino de un dolor profundo
que puede carcomer el corazón y hacerte sentir indigno, avergonzado y poco
digno de ser amado. Es un sentimiento que muchos hemos experimentado en algún
momento, aunque no lo comentemos. Para ello, existen citas bíblicas que te
puede ayudar.
Y, sin embargo, Aquel que nos creó, que conoce cada rincón oscuro
de nuestros pensamientos, nunca deja de amarnos. Ni siquiera por un segundo.
Dios ve más
allá de lo que vemos
Cuando no podemos ver nada bueno en nosotros mismos, Dios ve toda
la bondad que Él creó. Cuando no podemos imaginar ser amados, Él nos llama
amados. Cuando nos sentimos irremediables, Él nos ofrece la redención.
Si estás atrapado en ese lugar de odio
hacia ti mismo, es posible que estos versículos bíblicos no te liberen
instantáneamente de ese peso, pero pueden comenzar a aflojar su control. Estas
son palabras para llevar en tu corazón en los días más difíciles, como
recordatorios de que no estás solo y de que Aquel que te creó no ha cambiado de
opinión acerca de ti.
1.- Salmo 34, 19
«El Señor está cerca de los
quebrantados de corazón, y salva a los que están abatidos de espíritu».
Cuando te sientes abrumado por el odio
hacia ti mismo, puede parecer que Dios está lejos. Pero no es así. Este
versículo nos recuerda que Dios está más cerca cuando estamos más heridos. Él
ve tu espíritu abatido y permanece cerca de ti.
2.- Isaías 43,4
«Porque tú eres precioso a mis ojos, y
eres honrado, y yo te amo».
Quizás no te sientas precioso. Quizás
incluso sientas repugnancia por ti mismo. Pero Dios te ve con ojos de
misericordia y amor. No eres una excepción a Su amor, eres la razón de él.
3.- Romanos 8,1
«Por lo tanto, ahora no hay
condenación para los que están en Cristo Jesús».
El odio hacia uno mismo ama acusar,
sacar a relucir cada error y cada fracaso una y otra vez. Pero las Escrituras
nos dicen que cuando pertenecemos a Cristo, no hay condenación. Ninguna. Si
Dios no te condena, ¿por qué seguir condenándote a ti mismo?
4.- 1 Juan 3,20
«Aunque nuestro corazón nos condene,
Dios es más grande que nuestro corazón y conoce todo».
A veces, tu propio corazón se vuelve
contra ti, llenando tu mente de pensamientos crueles y despiadados. Pero Dios
es más grande que esa voz. Él conoce tus intenciones, tus luchas, tu historia,
y responde a tus acusaciones internas con amor.
5.- Sofonías 3,17
«El Señor, tu Dios, está en medio de ti, poderoso salvador; se
regocijará sobre ti con alegría, te renovará en su amor...».
Es difícil imaginar a Dios regocijándose
por alguien que ni siquiera se soporta a sí mismo. Pero Él lo hace. Él se
regocija por ti. Se deleita en ti. Y Él puede renovarte, incluso cuando te
sientes emocional y espiritualmente agotado.
Una última cosa...
Odiarse a uno mismo puede parecer una
carga personal, pero no estás solo en ello. Y no es permanente. No eres lo peor
que has hecho ni la voz cruel que hay en tu cabeza. Eres hijo de Dios. Y con Su
ayuda, el odio hacia uno mismo puede empezar a dar paso, de forma lenta pero
segura, a la curación, a la esperanza y tal vez incluso al amor.
Recuerda que si tus sentimientos de
inutilidad son duraderos o afectan a tu capacidad para afrontar la vida
cotidiana, te animamos a buscar ayuda profesional.
Cerith Gardiner
Fuente: Aleteia
