“Vi lágrimas en los ojos de algunas personas que estaban cerca de él”
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Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News |
El jefe del
equipo médico que atendió al Papa Francisco durante los 38 días que pasó en el
Hospital Policlínico Gemelli de Roma, Sergio Alfieri, desveló que uno de los
momentos más críticos de su ingreso fue cuando tuvieron que elegir entre seguir
adelante con la terapia o dejarlo morir.
“Teníamos que
elegir si detenernos y dejarlo ir, o forzar e intentarlo con todos los fármacos
y las terapias posibles, corriendo el altísimo riesgo de dañar otros órganos”,
señaló en una entrevista al periódico italiano Il Corriere della Sera.
El doctor
Alfieri se refirió de esta manera a la respuesta con la que los médicos
manejaron la crisis respiratoria que sufrió el Pontífice el pasado 28 de
febrero.
Según el
informe médico publicado ese día, el Papa Francisco sufrió un ataque
aislado de broncoespasmo, un
fuerte golpe de tos que agravó sus condiciones clínicas de forma repentina,
tras días de moderado optimismo en el Vaticano.
Aunque el
Pontífice no perdió en ningún momento el conocimiento y colaboró con las
maniobras terapéuticas de los especialistas, saltaron las alarmas y los médicos
optaron por colocarle una máscara con ventilación mecánica no invasiva para
ayudarlo a respirar.
“Vi lágrimas
en los ojos de algunas personas que estaban cerca de él”
“Por primera
vez vi lágrimas en los ojos de algunas personas que estaban cerca de él.
Personas que, he comprendido en este periodo de ingreso, lo quieren
sinceramente, como a un padre. Éramos todos conscientes de que la situación se
había agravado aún más y existía el riesgo de que quizás no lo lograra”,
explicó el doctor Alfieri en declaraciones al diario italiano.
Sin embargo, a
pesar del riesgo de causar un daño renal y medular irreversible debido al
tratamiento médico al que estuvo sometido, decidieron actuar. “Llegamos a
pensar que no lo lograríamos”, manifestó.
Fue una dura
decisión, tal y como relató Alfieri, que estuvo apoyada en última instancia por
la decisión del propio Pontífice, quien, a través de su asistente sanitario, su
enfermero personal en el Vaticano, Massimiliano Strappetti, dio una orden
clara: “Probadlo todo, no nos rindamos. Y nadie se rindió”.
Al final, el
Papa Francisco respondió al tratamiento. Sin embargo, tras su recuperación,
tuvo otro momento de gran preocupación.
Cuando estaba
comiendo, el Pontífice sufrió un episodio
de vómito y los jugos gástricos que expulsó acabaron entrando en
sus pulmones.
“Estábamos
saliendo del periodo más duro y, mientras comía, el Papa Francisco tuvo un
vómito que inhaló. Ese fue el segundo momento verdaderamente crítico porque, en
estos casos, si no se actúa con prontitud, existe el riesgo de muerte súbita,
además de complicaciones en los pulmones, que ya eran los órganos más
comprometidos”, aseguró Alfieri.
Podía no
superar la noche
En este
sentido, el médico explicó que, a pesar de la gravedad de la situación, el Papa
Francisco siempre fue plenamente consciente, “incluso cuando sus condiciones se
agravaron”.
“Era
consciente, como nosotros, de que podía no superar la noche”, afirmó el doctor.
Y agregó:
“Entrevimos al hombre que sufría. Él, sin embargo, desde el primer día nos
pidió que le dijéramos la verdad y quiso que contáramos la verdad sobre sus
condiciones”.
A este
respecto, el director del departamento médico-quirúrgico del Hospital
Policlínico Gemelli constató el deseo de transparencia que
ha impulsado al Vaticano a informar sobre la salud del Papa Francisco.
“Nosotros
comunicábamos a los secretarios la parte médica y ellos añadían otras
informaciones que después el Papa aprobaba. Nada ha sido nunca modificado u
omitido”, señaló.
El poder de
la oración y el milagro tras las crisis
En esta
entrevista, el doctor Alfieri también destacó la increíble fuerza del Papa,
tanto física como mental: “En el pasado, cuando hablábamos, le preguntaba cómo
lograba mantener ese ritmo y siempre respondía: ‘Tengo método y reglas’. Más
allá de un corazón muy fuerte, tiene recursos increíbles”.
Además de la
fortaleza física, el coordinador médico del Gemelli añadió que las oraciones
que en estos días han elevado fieles en todo el mundo también contribuyeron a
su recuperación.
“Hay una
publicación científica según la cual las oraciones dan fuerza a los enfermos.
En este caso, todo el mundo comenzó a orar. Puedo decir que dos veces se perdió
la situación y luego ocurrió como un milagro. Por supuesto, era un paciente muy
cooperativo. Se sometió a todas las terapias sin quejarse jamás”, concluyó.
Por Victoria
Cardiel
Fuente: ACI Prensa