Principalmente, no debemos comer antes de comulgar para no faltar al respeto al cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo; pero hay más razones
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c3a1ngel-cantero. Dominio público |
Una
de las condiciones para recibir la comunión dignamente es observar el ayuno
eucarístico, visto como una de las maneras de preparación a tan magno evento en
la vida del cristiano que es recibir a Jesucristo, pan de vida.
¿De dónde
viene el ayuno eucarístico?
El
ágape y la Eucaristía estaban unidos circunstancialmente horas previas a la
pasión del Señor; es decir, el Señor instituyó la Eucaristía en la última cena,
que no era otra cosa que el ágape (comida fraternal) de la Pascua judía. En
consecuencia, la Eucaristía se celebró en un primer momento como continuación y
conclusión del ágape.
Pero
luego se consideró conveniente separar el ágape de la Eucaristía interponiendo
un periodo de tiempo, dando así lugar al ayuno eucarístico.
Y
se hizo por tres motivos: para señalar el paso del Antiguo Testamento al Nuevo
Testamento, para concretar «exclusivamente» el mandato de Jesús de perpetuar el
memorial de su sacrificio, y como preparación próxima para comulgar. Es lo que
encontramos ya en un texto paulino.
San
Pablo, en su primera carta a los corintios, toca el tema de la ‘Cena del
Señor’. Y él habla, entre otras cosas, de no recibir indignamente el pan y el
cáliz del Señor.
Y,
a este propósito, él ya entrevé el ayuno eucarístico cuando añade: «Así pues,
hermanos míos, cuando os reunáis para la Cena, esperaos los unos a los otros.
Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, a fin de que no os reunáis para
castigo vuestro. Lo demás lo dispondré cuando vaya» (1 Cor 11, 33-34).
3 razones
explicadas por santo Tomás de Aquino
Otra
pista la tenemos también citando a santo
Tomás de Aquino (siglo XIII) quien en la Suma
Teológica, incluso citando a san Agustín (S. IV), explicalas tres
principales razones el ayuno eucarístico:
- Respeto
al sacramento
- El
significado de que Cristo es el verdadero alimento
- Para
evitar el peligro del vómito cuando uno ha comido demasiado (Suma
Teológica, III Parte, cuestión 80, art. 8).
Se
tiene noticia, según la citación anterior, de que en la época de santo Tomás el
ayuno eucarístico regía desde la media noche anterior, costumbre que se mantuvo
hasta el pontificado del Papa Pío XII quien, en el año 1953,
redujo el ayuno a tres horas; ayuno que después el Concilio Vaticano II redujo
a una hora.
¿Es
obligatorio este ayuno?
Por tanto, el ayuno eucarístico es una disposición jurídica; no es una normativa opcional, como tampoco es un simple consejo o una pía práctica.
Algunas excepciones
Según
la Instrucción Inmensae
Caritatis (3), el tiempo del ayuno eucarístico, en caso
extremo, se abrevia a un cuarto de hora aproximadamente única y exclusivamente
para:
1)
Los enfermos que residan en hospitales o en sus domicilios, aunque no guarden
cama.
2)
Los fieles de edad avanzada, que por su ancianidad no salen de casa o están en
asilos.
3)
Las personas que, por trabajo, tienen que estar al cuidado constante de los
enfermos y personas mayores.
4)
Los familiares que están al servicio de los enfermos y ancianos, siempre que no
puedan guardar el ayuno de una hora.
¿Para qué
sirve el ayuno eucarístico?
De
manera pues que el ayuno eucarístico es importante. Pero, ¿el ayuno para qué?
La Iglesia nos da la respuesta: «Para prepararse convenientemente a recibir
este sacramento, los fieles deben observar el ayuno prescrito por la Iglesia.
Por la actitud corporal (gestos, vestido) se manifiesta el respeto, la
solemnidad, el gozo de ese momento en que Cristo se hace nuestro huésped»
(Catecismo, 1387).
Henry Vargas Holguín
Fuente: Aleteia