En el bautismo se hacen varias promesas de fe que deben vivirse a diario e incluso se renuevan en la Vigilia Pascual, pero ¿cuáles son y en qué momento se hacen?
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Josh Applegate | Unsplash CC0. Dominio público |
«Por una parte, renuncia a Satanás, a sus obras y a sus seducciones y, por otra, profesa su fe en Dios Padre, en Jesucristo y el Espíritu Santo. Es un compromiso que los hace aptos para recibir la vida de la gracia de Dios.
Este compromiso se aplica a toda la vida del bautizado y
representa su disposición a vivir de acuerdo con el sacramento que recibe»,
explica a Aleteia el padre Didier Van Havre, autor
de Vivir a
diario las gracias del bautismo, publicado por Artège en
junio de 2023. Estas promesas se hacen antes del bautismo propiamente dicho, es
decir, antes de que el celebrante pronuncie las palabras sacramentales:
«Las promesas bautismales son, pues, la
respuesta del hombre a la acción conjunta de las tres personas divinas en el
Bautismo: el Padre nos adopta como hijos suyos, el Hijo nos invita a unirnos a
Él y a su Iglesia, que es su Cuerpo, y el Espíritu Santo viene a habitar en
nosotros para santificarnos. Estas promesas son una condición indispensable
para recibir el bautismo», explica el padre Didier Van Havre.
La Iglesia siempre ha exigido la fe antes de conceder el bautismo, desde los tiempos apostólicos. Dios creó al hombre libre, y quiere que se comprometa libre y conscientemente a vivir como cristiano. En el caso del bautismo de niños, son los padres y padrinos quienes se comprometen en nombre del niño al que van a educar en la fe».
A través de las promesas del bautismo, el
bautizado se compromete a vivir como hijo de Dios, a buscar la unión con
Cristo, asumir la misión de la Iglesia y cooperar con el Espíritu Santo en su
propia santificación, que es la semejanza de Cristo, y en la santificación de
los demás. Por lo tanto, las promesas del bautismo incluyen el compromiso de
vivir de acuerdo con los dones recibidos en el bautismo. ¿Cómo vivirlo a
diario? El Padre Didier Van Havre explica:
«Del mismo modo que nacemos con capacidades
físicas e intelectuales que debemos desarrollar hasta la madurez, también
debemos cooperar con Dios para hacer madurar los enormes dones que recibimos en
el bautismo. Por tanto, debemos formarnos para vivir y pensar como hijos de
Dios, siguiendo el ejemplo de Cristo, buscando la unión con Él a través de la
oración, los sacramentos y la amistad con Él, vivir como miembros fieles de la
Iglesia, haciendo nuestra su misión de anunciar e instaurar el Reino de Dios
allí donde vivimos, y cooperar con el Espíritu Santo que habita en nosotros
para hacernos semejantes a Cristo y ayudar a los demás a encontrar esta
semejanza, es decir, la santidad a la que todos estamos llamados, como nos
recuerda con fuerza el Concilio Vaticano II».
Además,
puedes renovar tus promesas.
«La Iglesia nos pide que las renovemos en
la Confirmación y durante la Vigilia Pascual», dice el padre Didier Van Havre.
Los cristianos las renuevan cada año. No obstante, el sacerdote señala que
sigue siendo deseable renovar el compromiso de vivir como cristianos y de
buscar la plenitud de la vida cristiana de un modo u otro a lo largo de toda la
vida e incluso cada día. «La libertad es inventiva y el Espíritu Santo tiene
una imaginación infinita: por eso nos inspirará, en la medida de nuestras
disponibilidades, la forma adecuada de renovar nuestras promesas bautismales,
del mismo modo que los casados renuevan sus promesas matrimoniales y los
sacerdotes sus promesas sacerdotales», concluye el sacerdote.
Anna Ashkova
Fuente: Aleteia