Conquista y conversión forzosa: ¿cuál es la respuesta cristiana al islamismo extremista? Una reflexión de Dwight Longenecker
![]() |
| Thoom | Shutterstock |
En algunos países los terroristas imponen a las víctimas la cruel
elección entre abandonar sus casas, convertirse por la fuerza al islam, o pagar
un considerable impuesto por ser «infieles» o simplemente enfrentarse a la
muerte.
En Nigeria,
Boko Haram aterroriza aldeas, secuestra niños e incendia iglesias en su intento
de establecer un califato, mientras que en Oriente Medio, los cristianos son
perseguidos, privados de sus derechos civiles y marginados por una serie de
regímenes de base islámica.
¿Cuál es la respuesta cristiana?
¿Cómo se puede amar al prójimo cuando el prójimo quiere cortar tu
garganta? ¿Será que tendremos que lanzar una nueva cruzada contra ellos? ¿Vamos a
devolver violencia a los violentos? ¿Vamos a empezar
nosotros también a decapitarlos?
Conversión
Históricamente, el islam es una forma
truncada del cristianismo. Mezcla una comprensión simplificada de
Jesucristo con antiguas costumbres y las leyes tribales.
Para un musulmán, convertirse al cristianismo implica aceptar
Jesucristo como el Hijo de Dios.
Esto implica el bautismo en Cristo, en nombre de la Santísima
Trinidad; es la aceptación de la plenitud de la doctrina cristiana.
Pero la conversión real es mucho más que la mera adhesión a una
lista de doctrinas. Es necesaria una completa conversión del corazón y de la
mente.
Como todas las otras personas que se convierten al cristianismo,
los musulmanes necesitan sentirse atraídos por la bondad radiante, por la
verdad y por la belleza de Jesucristo.
Necesitan ver el amor radical que Jesucristo ofrece y
compararlo con la violencia radical de sus propios extremistas. ¿Cómo puede
suceder esto? Sólo puede suceder por la intervención sobrenatural del Espíritu
Santo de Dios.
Musulmanes que se encuentran con Cristo
Warren Cole Smith, entrevistando al misionero evangélico David
Garrison, cuenta que un gran número de musulmanes de todo el mundo está
convirtiéndose al cristianismo debido a intensas experiencias personales.
Hay movimientos grandes de musulmanes que se vuelven a Cristo. Y no sólo como individuos, sino también como comunidades, llegando incluso a casos de grupos de unas 1.000 personas bautizadas, o de centenas de iglesias que han nacido a lo largo de las últimas décadas…
Uno de los ejemplos más impactantes es el del Irán actual: muchas
personas en ese país están abrazando el cristianismo; decenas de miles, tal vez
centenas de miles de iraníes, en las últimas décadas, se han adherido a la fe
en Jesucristo.
Dwight Longenecker
Fuente: Aleteia
