Los obispos católicos de rito latino en Ucrania pidieron al Papa Francisco que consagre públicamente este país y a Rusia al Inmaculado Corazón de María, como lo pidió la Virgen de Fátima en sus apariciones en 1917
| El Papa Francisco reza ante la Virgen de Fátima en su santuario en Portugal. Crédito: Vatican Media |
“¡Padre Santo!
En estas horas de dolor inconmensurable y terrible prueba para nuestro pueblo,
nosotros, los obispos de la Conferencia Episcopal de Ucrania, somos portavoces
de la incesante y sentida oración, sostenida por nuestros sacerdotes y
consagrados, que nos llega de todo el pueblo cristiano, para que Su Santidad
dedique nuestra Patria y Rusia”, escriben los prelados en una carta publicada
en el sitio
web de comunicaciones del Episcopado ucraniano.
“Respondiendo a
esta oración, pedimos humildemente a Su Santidad que realice públicamente
el acto de consagración al Sagrado Inmaculado Corazón de María de Ucrania
y Rusia, como lo solicitó la Santísima Virgen en Fátima”, solicitan los
prelados al Papa Francisco.
“Que la Madre
de Dios, Reina de la Paz, acoja nuestra oración: ¡Regina pacis, ora pro nobis!”,
concluyeron.
La esperanza de
los obispos católicos ucranianos ahora es que, con esta consagración pública
por parte del Papa Francisco, se ponga fin a la guerra que comenzó el 24 de
febrero con la invasión de las fuerzas militares rusas.
“‘Rusia se
convertirá’ y ‘al final, mi [Inmaculado] Corazón triunfará", le dijo la
Virgen de Fátima a los tres pastorcitos videntes en 1917.
La consagración
de Rusia y el mundo entero al Inmaculado Corazón de María ya la hizo el Papa
San Juan Pablo II en 1984, en el Vaticano.
Hace algunos
años el entonces Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone,
precisó que Sor Lucía, la vidente de Fátima que vivió más años, “confirmó
personalmente que este acto solemne y universal de consagración correspondía a
los deseos de Nuestra Señora” de Fátima.
1917 fue un año
convulsionado para Rusia. Además de combatir en la Primera Guerra Mundial, el
país experimentó dos guerras civiles conocidas como la Revolución de Febrero y
la Revolución de Octubre.
La primera
condujo a la creación de un gobierno provisional que resultó inestable.
Después, entre el 24 y 25 de octubre, a menos de dos semanas después de la
última aparición de la Virgen en Fátima, la segunda revolución dio lugar a la
creación de la Unión Soviética.
En los años
siguientes Rusia amplió su esfera de influencia exportando el comunismo a
varios países y martirizando a muchísimos cristianos.
Tras la
consagración realizada en la Plaza de San Pedro en 1984, se derrumbó en primer
lugar el bloque soviético en 1989 y luego la Unión Soviética, como consecuencia
de diversos factores sociales, políticos y económicos.
Los obispos de
Ucrania también han propuesto una oración
actualizada de consagración al Inmaculado Corazón de María, para que se
rece al final de cada Misa y en privado.
Esta es la
oración:
Amada Reina y
Madre Nuestra, Reina del Santo Rosario, Auxilio de los cristianos, Salvación
del género humano, Virgen victoriosa, aquí nos postramos humildemente ante Ti,
para que lleves nuestras sinceras oraciones a Dios Todopoderoso en la Trinidad.
Venimos con la
plena confianza de que suplicamos misericordia y protección para nuestra Patria
en este tiempo dramático de guerra.
Madre de
Misericordia, te lo pedimos no por nuestros méritos, con los que no contamos,
sino en vista de la bondad infinita de Tu Corazón y de la Sangre salvadora de
Cristo, Tu Hijo.
Que llegue a ti
el sufrimiento y los gritos de auxilio de tantas personas. Ten piedad de los
heridos y víctimas de los bombardeos, de los huérfanos y de las viudas, de
todos aquellos que se vieron obligados a abandonar sus hogares y buscar refugio
en lugares más seguros.
Ruega
misericordia por los que dieron su vida defendiendo al prójimo y a nuestra
Patria.
¡Oh Madre
Inmaculada!, ruega a Dios la gracia de la conversión, y te pedimos
especialmente la conversión de Rusia y de todos aquellos que están cegados por
el odio o la sed de poder.
¡Ruega por
nosotros, especialmente por aquellas gracias que pueden cambiar los corazones
humanos en un instante, y que prepararán y traerán una paz tan codiciada! Sobre
todo, danos el don de la paz espiritual para que el Reino de Dios crezca en paz
y armonía.
Reina de la
Paz, ruega para nosotros la gracia de la verdadera reconciliación con Dios y
entre nosotros, para que podamos darnos una mano de ayuda y apoyo.
Trono de la
sabiduría, inspira a todos los gobernantes a tomar decisiones sabias y
fortalece los esfuerzos de quienes contribuyen al final de la guerra y la paz.
Reina de los
Apóstoles, ruega para nuestros pastores el don de la fe y el celo firmes en la
administración de los Sacramentos, para que en este tiempo estemos todos unidos
en la mesa eucarística y en la oración celosa.
Sana a los
enfermos, fortalece a todo el personal médico y voluntario que atiende a los
enfermos y heridos, pide para ellos fuerza espiritual y física.
Sé sanadora
para los enfermos, fortalecedora para los moribundos y ánimo para sus seres
queridos.
Así como la
Iglesia y toda la humanidad fueron consagradas al Corazón de Tu Divino Hijo, y
en Él esperamos convertirnos en fuente inagotable de victoria y salvación para
todos, así nos consagramos para siempre a Ti y a Tu Inmaculado Corazón, nuestra
Madre y Reina.
Para que tu
amor y tu cuidado aseguren la victoria del Reino de Dios, y que nuestra Ucrania
y todas las naciones reconciliadas entre sí y con Dios, te bendigan y te
glorifiquen.
¡Amén!
Por Walter Sánchez
Silva
Fuente: ACI
Prensa