Problemas técnicos
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Últimamente la
pantalla táctil de mi tableta funciona solo cuando le viene en gana, y cada vez
menos. Hice de todo por arreglarlo: apagar y encender, limpiar la pantalla, ¡y
hasta quité aplicaciones por si estaba muy “saturada”!
Finalmente,
busqué en internet. ¿La solución? “Retira el protector de pantalla”.
¿Cómo? ¡¡Pero
si eso es lo que protege!!
-¿Cuánto llevas
con ese protector? -me preguntó Lety, cuando fui a comentárselo.
-Cuatro años.
-¡Madre mía!
¡Ya no tiene ni que funcionar!
Visto lo visto,
me animé a retirarlo. Al principio era una sensación muy extraña: sentía mi
tableta “desprotegida”, ¡me daba miedo usar el teclado! Pero… ¡¡volvía a
funcionar estupendamente!!
Ahora, mientras
escribo estas líneas, no dejo de asombrarme: precisamente lo que protegía era
lo que impedía que llegase la información.
Cuántas veces
nos “protegemos”, poniendo mil máscaras, escondiendo nuestro corazón… Y todo…
porque no queremos ser vulnerables.
Nadie quiere
sentirse desprotegido, nos da miedo ser heridos, y preferimos usar ese protector
que hace que el cariño, las palabras, los gestos… lleguen cada vez más
difuminados, o puede volverlos del todo imperceptibles.
¡Y es que ese
es el punto! Para recibir esa “información”, se necesita la sensibilidad de una
pantalla limpia, o, lo que es lo mismo… vulnerable. ¡No podemos separarlos!
Quien ama,
expone su corazón. “Ama hasta que duela”, decía la Madre Teresa de Calcuta,
“que si duele es buena señal”.
Amar supone
quitar barreras, protecciones… solo así es posible un encuentro en la verdad.
Es un riesgo, sí, pero te juegas la felicidad auténtica. Y, por ti, este fue el
riesgo que asumió Cristo: Él saltó la infinita distancia que separaba el Cielo
y la tierra para hacerse hombre, para ser igual a ti… para que fuese posible el
encuentro.
Cristo no
promete que pasaremos esta vida sin heridas, ¡ni siquiera Él logró eso! Lo que
nos promete es que, con su amor, cada una de nuestras heridas… será gloriosa.
Hoy el reto del
amor es escuchar a una persona. Pero no solo con los oídos, así, “externamente
y de lejos”, sino como Jesucristo, ¡con el corazón! Deja que llegue a tu
interior, y, como dice san Pablo, “alegraos con los que están alegres; llorad
con los que lloran” (Rm 12, 15). Permite que tus hermanos toquen tu pantalla,
¡y deja que el mensaje del amor se escriba en sus almas! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
19 febrero 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma