El P. José Carbajal es el superior de la Orden de los Padres Barnabitas, a quienes se les encomendó la misión en Afganistán. Tanto él como el P. Giovanni Scalese, responsable de la Misión en este país, pidieron oraciones por el futuro de Afganistán
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| Imagen referencial. Crédito: Pixabay |
La Iglesia
católica ha estado presente en Afganistán desde hace más de un siglo, cuando
los sacerdotes barnabitas comenzaron la misión sui iuris y se les encomendó la
dirección de la única iglesia reconocida del país, ubicada en la embajada
italiana de Kabul.
El P. José
Carbajal, es procurador general de la Orden de los Padres Barnabitas, que ha
estado en contacto directo y continuo con el sacerdote Giovani Scalese, que
dirigía la misión de la Iglesia en Afganistán.
El superior de
los Barbanitas explicó a Ayuda a la Iglesia Necesitada que la presencia de la
iglesia católica en Afganistán se desarrolló siempre en el interior de la
embajada italiana en Kabul.
Los Padres
Barnabitas, desde su fundación en el siglo XVI, siempre han estado al servicio
de las necesidades de la Iglesia. Son colaboradores de los Obispos allí donde
la Iglesia les necesita, porque su carisma es el de acompañar al pueblo de Dios
en sus necesidades más urgentes e importantes.
Tal y como hizo
el P. Scalese en Afganistán, en donde permaneció hasta el último momento.
"El P.
Scalese ofrecía el servicio religioso, la celebración de la Misa y demás
sacramentos para el personal interno y externo de la embajada y de otras
representaciones diplomáticas. Además las congregaciones religiosas presentes
en el país tenían nuestra misión como su punto de apoyo, allí era donde todos
se encontraban", afirmó.
Antes de la
vuelta de los talibanes al poder, la situación de los cristianos en el país era
tranquila. "A pesar de las limitaciones, siempre había una vida de
comunidad, una vida de Iglesia bastante normal. Siempre se ha mantenido un
servicio a este pequeño pueblo católico que allí peregrinaba. Ha habido
momentos de crisis pero siempre se ha logrado mantener la actividad
misionera", precisó.
Ahora que los
religiosos están fuera del país la situación de la iglesia en Afganistán es
incierta, quedan "en las manos y en la providencia de Dios".
"La idea
es que el pequeño grupo que acompañaba nuestra presencia en Afganistán pueda
encontrar un lugar también donde vivir con normalidad. Esto no va a ser fácil
pero confiamos en la providencia de Dios y en las mediaciones a nivel
diplomático para que se pueda buscar una solución a estas personas",
aseguró.
Según el P.
Carbajal, el P. Scalese pidió "rezar, rezar mucho por Afganistán".
"Creo que independientemente de que la presencia católica continúen en
Afganistán o no, debemos seguir rezando. Como creyentes, confiamos en la
maternal protección de María. Tenemos que seguir rezando por el pueblo afgano y
para que las principales víctimas puedan mantener su dignidad y mantener
siempre viva la esperanza".
Por Blanca Ruíz
Fuente: ACI
Prensa
