![]() |
| Shutterstock-piosi |
En definitiva, puede trazarse en la vida de
Abraham la de un patriarca ejemplar.
La exégesis rabínica medieval repitió y
desarrolló todos estos aspectos. Su grandeza radica en concebir la idea de
un Dios único e invisible al que consagró toda su vida.
En su simbólico “camino al sur” (Gen 12,
9), nunca dejó de buscar hasta alcanzar el nivel espiritual más elevado, de
compartir esta experiencia con el mayor número de hombres.
Fue el “primer
prosélito”. Hombre excepcional que superó lo que los midrasim denominaron
las “diez pruebas”. Especialmente la del sacrificio de
su hijo.
Su obediencia
incondicional
es el fundamento teológico del “mérito de Abrahán”,
del que se beneficiaría toda su descendencia.
En el Antiguo Testamento, los relatos
referidos a Abrahán se leen en Génesis 11, 29 a 25, 10. Un ciclo donde pueden
encontrarse distintas narraciones; desde la respuesta a la llamada de Dios, el
sacrifico de su hijo Isaac y la renovación de las promesas.
En el Nuevo
Testamento, la descendencia de Abrahán es el Mesías, hijo de David (Jn 8,
56). Ejemplo de fe antes de la Ley (Mt 3, 9, Jn 8, 59 o Gál 3, 6-17).
Y de una fe extraordinaria en la medida en
que se abrió a acontecimientos que rebasaban los criterios humanos: “esperando contra toda esperanza creyó” (Rom. 4, 18).
69 veces aparece Ibrahim (Abraham) en el Corán. 250 versículos, 25 suras
.
En la Tradición
islámica es, ante todo, el modelo religioso del creyente, rendido sin
condiciones a la voluntad del Dios Único. Una cualidad esencial, si se tiene en
cuenta el contexto árabe y politeísta donde nace el islam.
Abraham viene a restaurar el monoteísmo. Y
por eso dice el Corán que “no fue judío ni
cristiano, sino que fue hanif (puro), sometido a Dios, no asociador” (Qur.
3, 67)
Sin embargo, el texto coránico va a diferir
respecto del desarrollo de los cronistas musulmanes.
En la presentación de Abraham,
encontraremos que faltan los relatos de su nacimiento en Caldea, estancia en
Egipto, retorno de Agar e Ismael o la circuncisión y muerte del patriarca.
También se presta poca atención a la
disputa del profeta con su rey respecto al Dios único y la destrucción de los
ídolos.
Puede decirse que el Corán muestra una
presentación muy distinta, al mismo tiempo que introduce tradiciones nuevas
relativas a la fundación de Ka’ba y a la institución de la peregrinación.
De este modo, en comparación con la Biblia,
el Corán contiene elementos originales. Ya sean entendidos como
profundizaciones o como apropiaciones.
Sin duda el islam debe
a Abraham su nombre, su fe. Su Dios es el Dios del islam. Es padre y
modelo de creyente. Ancestro de Mahoma en el islam, por medio de Ismael, que
contribuye a integrar a los árabes a la fe monoteísta y al universalismo.
La
trayectoria vital de Abraham se hace liturgia en el islam.
Su camino espiritual ha quedado reflejado
en el calendario festivo de los musulmanes. Especialmente en la peregrinación a
Meca y en la Fiesta del Sacrificio (Id al Kabir).
Como hemos podido comprobar, Abraham es
raíz y razón de los tres monoteísmos. Receptor de la promesa hecha por Dios al
hombre, vino a transformar radicalmente el hecho religioso a través de una
historia de salvación, de epifanía y no de juicio.
María Angeles Corpas
