![]() |
| El Papa Francisco en el Vaticano. Foto: Vatican Media |
“No olviden que la cercanía, la
proximidad, ha sido el lenguaje más auténtico de Dios. Pensemos en el del
Deuteronomio, cuando el Señor dijo: ‘Piensen ¿qué pueblo ha tenido a sus dioses
tan cerca como me tienen a mí?’. Ese estilo de Dios de cercanía continuó,
continuó, hasta llegar a la gran cercanía, la esencial: el Verbo hecho carne,
Dios que se hizo uno con nosotros. No olviden que la cercanía es el estilo de
Dios, es el lenguaje más auténtico, a mi parecer”, dijo el Papa.
Además, el Pontífice recordó que
hace doce años partió al Cielo la fundadora del Movimiento de los Focolares,
Chiara Lubich, por lo que alentó a “superar el natural desconcierto y también
la disminución numérica, para seguir siendo expresión viva del carisma
fundacional”.
En este sentido, el Papa indicó
que “esto requiere una fidelidad dinámica, capaz de interpretar los signos y
las necesidades de los tiempos y de responder a las nuevas instancias que la
humanidad plantea” porque “todo carisma es creativo, no es una estatua de
museo, no, es creativo”.
“Se trata de permanecer fieles a
la fuente original, esforzándose por repensarla y expresarla en diálogo con las
nuevas situaciones sociales y culturales. Tiene raíces muy sólidas, pero el
árbol crece en diálogo con la realidad. Esta obra de actualización es tanto más
fructífera cuanto más se cumple armonizando creatividad, sabiduría y
sensibilidad hacia todos y fidelidad a la Iglesia”, añadió.
Asimismo, el Santo Padre destacó
que la espiritualidad de los Focolares está “caracterizada por el diálogo y la
apertura a diferentes contextos culturales, sociales y religiosos” por lo que
“la apertura a los demás, sean quienes sean, debe cultivarse siempre: el
Evangelio está destinado a todos, pero no como proselitismo, no. Está destinado
a todos, es levadura de humanidad nueva en todo lugar y en todo tiempo”.
Para esto, el Papa señaló que
“esta actitud de apertura y diálogo los ayudará a evitar cualquier
autorreferencialidad, que es siempre un pecado, es una tentación la de mirarse
al espejo. Es muy feo. Solamente para peinarse por la mañana, y basta” y agregó
que “este evitar cualquier autorreferencialidad que nunca procede del espíritu
bueno es lo que deseamos para toda la Iglesia: guardarse del repliegue sobre sí
mismos, que siempre lleva a defender la institución en detrimento de las
personas, y que también puede llevar a justificar o encubrir formas de abuso”.
“Con tanto dolor, lo hemos
vivido, lo hemos descubierto en estos últimos años. La autorreferencialidad
impide ver los errores y las carencias, frena el avance, dificulta la
verificación abierta de los procedimientos institucionales y los estilos de
gobierno. Es mejor, en cambio, ser valientes y afrontar los problemas con
parresía y verdad, siguiendo siempre las indicaciones de la Iglesia, que es
Madre, es verdadera Madre, y respondiendo a las exigencias de la justicia y la
caridad”, advirtió.
Luego, el Santo Padre invitó a
“vivir la espiritualidad con coherencia y realismo” y recordó que el carisma de
los Focolares “coincide con la intención que Jesús presentó al Padre en su
última y gran oración: que todos sean uno” por lo que exhortó a “promover cada
vez más la sinodalidad, para que todos los miembros, como depositarios del
mismo carisma, sean corresponsables y partícipes de la vida de la Obra de María
y de sus fines específicos”.
“Quien tiene la responsabilidad
de gobernar está llamado a favorecer y poner en práctica una consulta
transparente no sólo dentro de los órganos directivos, sino a todos los
niveles, en virtud de esa lógica de comunión según la cual todos pueden poner
al servicio de los demás sus propios dones, sus propias opiniones en la verdad
y con libertad”, afirmó.
Por último, el Santo Padre
agradeció el “gozoso testimonio del Evangelio que siguen ofreciendo a la
Iglesia y al mundo” porque es “un testimonio gozoso”.
“Confío sus buenas intenciones y
proyectos a la maternal intercesión de María Santísima, Madre de la Iglesia y
los bendigo de corazón. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí, porque lo
necesito”, pidió el Papa.
Fuente: ACI Prensa
