Es cierto que las temperaturas
vuelven a ser algo más llevaderas, pero, estos días pasados, he aprendido (de
nuevo) la lección de todos los inviernos: ¡¡que hay que respirar por la nariz!!
Parece algo bastante evidente, lo
sé, no es ningún descubrimiento... pero, cuando vives con la nariz
congestionada por menos de nada, es importante recordarlo.
Sin darme cuenta, acabo respirando
por la boca (especialmente cuando estoy hablando) y... termino con “cuchillos
en la garganta”. Mira que lo sé... ¡pero es que me parece más cómodo!
De pronto, en la oración, me di
cuenta de que este detalle es un reflejo de la confianza.
Sí, porque parece que por la boca
puedes tomar más aire, de forma más rápida... pero de lo que no te das cuenta
es de que te estás hiriendo la garganta, ¡hasta que ya es demasiado tarde! La
nariz en cambio me resulta un camino más lento, como dar mucho rodeo... claro
que es necesario para que el aire se purifique y se caliente.
A veces tengo la sensación de que
Cristo me invita a ir “por el camino largo”, dando un rodeo... A mí me entra la
prisa (“¿pero no podemos ir directamente al grano?”)... sin embargo, empiezo a
pensar que nuestro corazón, como el aire, necesita su tiempo para purificarse,
templarse...
Confiar en Cristo es un riesgo,
es dejar que sea Él quien marque el rumbo, ¡es un salto al vacío! La confianza
es la locura de poner tu vida en manos de Otro. Podemos sentir vértigo... pero
nuestro Guía, aunque parezca desviarse o dar rodeos, sabe muy bien el camino
que toma, y, en cada paso, nos está protegiendo.
Aunque toda tu lógica te grite lo
contrario, ¡confía y sigue detrás de Él!
Hoy el reto del amor es poner el
plan de tu día en manos de Cristo. Seguramente ya tengas un boceto de todo lo
que pretendes hacer a lo largo de la jornada. Bien, ese es el camino que ves
tú, pero, ¿cómo lo ve el Señor? Dale permiso para guiar tus pasos y, si surge
un contratiempo o un imprevisto, ¡vívelo de Su mano! Él sabe lo que es mejor
para ti. Aunque te toque dar un rodeo, ¡confía! ¡Feliz domingo!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
