Mons. Fernández dijo
en su carta semanal que hoy en día la “Navidad suena a muchas cosas. Suena a
bulla, a regalos y compras, suena a fiesta, a reunión de familia, a encuentro,
a tiempo de vacación y descanso”.
También, “suena a
alegría de los niños, a añoranza de los mayores, a nostalgia de los que nos ha
precedido y ya no están entre nosotros. Decir Navidad es decir todo esto y
mucho más”, agregó.
El Prelado precisó
que si bien existen estas correlaciones, “Navidad es una persona. Navidad es
Jesucristo, el Hijo de Dios que nace como hombre para compartir la vida humana
en su etapa terrena y llevarla a plenitud en el cielo. Navidad es María, su
madre bendita; y junto a ella, su esposo san José”.
En ese sentido, dijo
que si bien la fiesta exterior está “íntima y profundamente” relacionada con el
sentido cristiano de la celebración, es importante “ir a lo esencial, al
fundamento de todo, a no quedarnos por las ramas, sino ir a la raíz del
acontecimiento. Y lo fundamental de la Navidad es la persona, no las cosas, ni
el ruido, ni la fiesta”.
Explicó que la
alegría de la Navidad es Cristo, por ser quien marcó el inicio de la salvación
de la humanidad por misericordia de Dios y que todos los que participaron en
este acontecimiento hacen parte de esta fiesta.
“Hacemos fiesta porque ha
nacido el Hijo de Dios. Llegada la plenitud de los tiempos, Dios ha enviado a
su Hijo, que ha nacido de mujer y se ha hecho hombre, en todo semejante a
nosotros, excepto en el pecado. La relación del hombre con Dios se llena de estupor
al contemplar que Dios se ha hecho uno de los nuestros”, dijo.
“Nos llena de
asombro tanta cercanía de Dios, tanta ternura, tanto amor. Para que ya no nos
sintamos solos, sino que alentados por esa profunda y metafísica solidaridad de
Dios con nosotros, se llene nuestro corazón de esperanza, la esperanza de los
hijos de Dios”, agregó.
El Prelado se
refirió de forma especial al significado fundamental de la figura de la Virgen
María y de San José en el Nacimiento de Cristo y dijo que ambos también son la
Navidad.
“Junto a Jesucristo,
su Madre Santa María. Para realizar la obra de la redención de los hombres,
Dios ha elegido una mujer y la ha colmado de gracias, la ha hecho inmaculada,
la ha dotado de la capacidad de ser madre sin dejar de ser virgen, para luego
dárnosla como madre nuestra”, dijo.
“Dios ha elegido a
una mujer, bendita entre todas las mujeres, señalando así la más alta dignidad
de la persona humana en una mujer privilegiada. Y junto a María, san José, al
que dedicamos especialmente este año”, agregó.
Mons. Fernández
recordó en el año dedicado a San José, que si bien él “es una figura grandiosa,
humilde y escondida”, “es una pieza fundamental para que Jesús haya nacido como
hombre.
“Él no es el padre
biológico de Jesús, como dejan claramente expresado los relatos evangélicos,
pero ha acogido en su casa a María y al Niño, y éste ha podido nacer y crecer
en una familia cobijado por el amor de sus padres”, señaló.
“José ha puesto su
vida entera al servicio de Jesús y María, ha cumplido su misión en la entrega
total de su vida, es el hombre justo a quien Dios ha confiado a su Hijo y a su
Iglesia, la principal hazaña humana”, agregó.
El Prelado también
recordó la figura de los ángeles, los reyes magos y los pastores y dijo que
ellos son parte de esta gran celebración.
“Navidad son los ángeles que
anuncian la buena noticia, son los pastores que van corriendo a ver al Niño,
son los Magos que vienen de Oriente guiados por una estrella. Navidad es la
irrupción de Dios en la historia humana, para hacer de esta historia el lugar
de su gloria, llevando a plenitud la historia humana y en ella a todos y cada
uno de sus componentes”, agregó.
Debido a todo lo mencionado,
Mons. Fernández aseguró que “la alegría de la Navidad tiene pleno sentido.
Hacemos fiesta y hacemos bulla, porque celebramos un acontecimiento histórico
que ha transformado la historia. Pero aunque no hubiera fiesta externa, ni
ruido, ni bulla, celebraríamos también la Navidad”.
En ese sentido, animó a los
fieles a aprovechar este tiempo para acercarnos a Jesús y alentó a recibirlo
bien preparados al recibir los sacramentos.
Celebramos el nacimiento de
Jesús, “porque Dios sigue estando cerca de nosotros, incluso cuando nosotros
nos olvidamos de él. Por eso, en Navidad hemos de acercarnos más a él, que
viene a nosotros en los sacramentos, en una buena confesión y con una fervorosa
comunión”, dijo.
Finalmente, el Prelado dijo que
la Navidad también es “la fiesta de los pobres”, pues es a ellos que “viene a
salvar este Niño de Belén” y llamó a los fieles a ser solidarios como Cristo
para así hacer participar “de la alegría de la Navidad” a nuestros hermanos más
afectados por la pandemia y sus consecuencias.
“La profunda solidaridad que
este Niño ha establecido con su nacimiento, con su Navidad, nos hace salir al
encuentro del que no tiene, llevándonos a compartir lo que tenemos. Por causa
de la pandemia, muchas personas están solas, y hemos de acercarnos a ellas
especialmente en estos días. Otras, no tienen casa, ni trabajo, ni esperanza”,
dijo.
“Podemos acercarnos para
hacerles partícipes de la alegría de la Navidad. La Navidad nos abre los ojos
ante la dignidad humana despreciada, pisoteada, ninguneada. La Navidad, el nacimiento
del Señor, viene a dignificar la persona humana. Abramos nuestro corazón, y
saldremos todos ganando. Feliz y santa Navidad. Recibid mi afecto y mi
bendición”, concluyó.
Fuente: ACI
