“Dame
un punto de apoyo, y moveré el mundo entero"
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Fui
al archivo para buscar, en un libro de cuentas antiguo, la fecha y el
presupuesto de una de las obras de mejora del monasterio. Como era algo que
sucedió hace más de 50 años, me dirigí a un armario donde están ya archivados
estos eventos.
Estos
libros se encuentran dentro de archivadores grandes. Tenía que sacar uno, que
estaba pillado por sus cuatro lados con otros archivadores. Tire de él,
pensando que quizá se desplomarían todos al sacarles la base donde se apoyaban…
¡pero no, quedó el hueco y todo, sin moverse!…
Entonces
me di cuenta de que los cuatro archivadores que rodeaban al que extraje, estaban
apoyados, cada uno, en un pequeño punto, por esto, se sentían seguros y firmes…
¡Enseguida,
creo que me vino una luz del Señor, acerca de Jesucristo en nuestra vida!:
Las
circunstancias, los hermanos o la vida misma, tienen la “tarea” ineludible de quitarnos
todas las “apoyaturas” que hemos recibido en herencia, o yo mismo me he ido
creando para “sentirme seguro”. Pero hay “un punto de apoyo”: Jesucristo, cuya
firmeza es inamovible…
Yo
puedo percibir el vacío grande que me va dejando el despojo de las cosas, pero
lo que no percibo, porque es minúsculo a la vista, es el “Punto de Apoyo” donde
mi vida se sustenta, para que “milagrosamente” no se desplome en la nada… ¡Ahí
reside mi fortaleza y seguridad, porque es el Señor el que ha construido “mi
casa”, y los cimientos, a veces imperceptibles, los ha puesto Él!…
Y
pensé que Arquímedes tenía razón en sus descubrimientos, cuando dijo de la
palanca: “Dadme un punto de apoyo, y moveré el mundo entero"… ¡Nuestro
quicio, nuestro “punto de apoyo”, es Jesús y con Él, lo puedo todo, y sin Él,
no puedo nada: “¡Sin Mí, no podéis hacer nada!"...!
La
fe en Jesús nos hace fuertes con su fortaleza. ¡No importa que nos sintamos
débiles e inconsistentes!... ¡Esto es lo nuestro, porque somos criaturas!...
Pero Él es nuestro Creador y Dios, Nuestro Señor y Salvador, ¿qué podemos
temer?…
Hoy
el reto del amor es tomar a Jesús como “punto de apoyo” en todos los momentos
de mi vida: ¡Él en mí, lo puede todo!…
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
