Desprogramado
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Cuando
alguien llama al timbre de la puerta, tenemos un teléfono inalámbrico para
poder contestar. El problema que tiene es que es muy sensible: si se va la luz,
aunque solo sea un segundo, ¡se desprograma!
Bueno,
continúa funcionando, y se puede seguir respondiendo cuando alguien llama...
pero el reloj de la pantalla (que indica el día y la hora), se pone en 00:00
parpadeando sin cesar.
Ayer,
que me tocaba a mí atender a la puerta, lo encontré así. Lo programé
inmediatamente, porque, el día que estoy de torno, ¡uso el teléfono como reloj!
Creo
que nosotros somos como el teléfono: ¡nos afecta cualquier caída de luz!
Incluso las más pequeñas: una mala contestación, un gesto, ¡o un silencio!
Podemos seguir funcionando, sí, cumpliendo nuestras obligaciones... pero vamos
a mínimo, sin ofrecer realmente todo lo que podríamos dar.
Podemos
ir tirando... ¡o podemos dejar que Cristo vuelva a programarnos!
Él
no quiere que “pases el día”; con Jesús es posible vivir el día, ¡disfrutarlo!
Cristo tiene Sus manos extendidas continuamente hacia ti, para que puedas
dejarle todos los pequeños apagones que han dejado tu corazón a 00:00. Y Él es
el único que puede volver a programarte, poner tu corazón en hora con el Suyo,
¡para que puedas incluso “dar la hora” a quien se te acerque!
Cristo
ha venido para que tengamos vida; más aún, ¡para que tengamos “vida en
abundancia”!
Hoy
el reto del amor es hacer lo que tengas que hacer... ¡con una sonrisa! Para
ello, para unos minutos con Cristo, deja que Su amor llene tu corazón: ¡Él te
ama tanto que ha dado hasta la última gota de Su sangre por ti! Descubre Su
presencia a tu lado, y vive tus tareas como una respuesta de amor. ¡La sonrisa
brotará sola en tus labios! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
