27 Domingo Tiempo Ordinario (Ciclo B)
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos
días, sed bienvenidos a la celebración del Señor.
Contrario
a lo que pensamos habitualmente, el Domingo no es el último día de la semana,
sino el primero. Jesús con su resurrección ya ha anticipado la vida eterna y ha
hecho nuevas todas las cosas. Cuando participamos de la Eucaristía domincal
acogemos esa novedad y nos capacitamos para introducirla en el mundo.
Celebremos
con fe la Cena del Señor y recibamos con alegría el don que nos hace.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
El
matrimonio no solo es un pilar de la sociedad; también lo es de la Iglesia. El
amor fecundo entre un hombre y una mujer, bajo la promesa de fidelidad, es un
bien que nunca agradeceremos suficientemene.
Sin
embargo, la vida familiar no es fácil. Muchas dificultades acechan y los
esposos tienen la tentación de romper su alianza matrimonial.
Escuchemos
atentamente las lecturas que hoy se nos proclaman, ellas nos recuerdan el plan
que Dios tiene sobre el matrimonio y nos prometen su gracia.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A
cada petición respondemos: ¡Señor, acoge nuestra oración!
-
Por la Iglesia, esposa de Cristo, para que se mantenga fiel al Señor que la ha
amado hasta dar su vida en la Cruz. OREMOS.
-
Por nuestros políticos, sindicalistas y empresarios, para que promuevan un
trabajo decente en el que se reconozca y promueva la dignidad de los
trabajadores. OREMOS.
-
Por las familias que pasan por cualquier tipo de dificultad, para que se
mantengan en el amor y encuentren el apoyo de los próximos. OREMOS.
-
Por el Sínodo de los obispos que durante este mes se está celebrando en Roma,
para que el Espíritu le ilumine y disciernan el modo de que la Iglesia acompañe
en la fe a los jóvenes. OREMOS.
-
Por las familias del barrio, para que encuentren en nuestra Parroquia el apoyo
necesario. OREMOS.
ORACIÓN FINAL
Gracias,
Señor y Dios nuestro
porque
te has revelado a nosotros
como
un misterio de comunión,
y
nos has dado a conocer
que
tu identidad más profunda es el amor.
También
te damos gracias,
porque
al crear al hombre: varón y mujer
has
querido que su unión en fidelidad
fuera
una expresión privilegiada de tu amor.
¡Qué
asombrosa vocación has dado al matrimonio!
¡Qué
extraordinario significado le has concedido!
El
amor entre un hombre y una mujer
es
tan maravilloso que incluso le has hecho fecundo,
capaz
de engendrar los hijos de tu amor.
Te
pedimos, Santa Trinidad
que
las familias cristianas no olviden esta vocación,
que
ellas, cimentadas en tu hijo Jesús
y
movidas por el Espíritu de amor,
sean
capaces de significar humanamente tu misterio.
Señor
y Dios nuestro,
fortalece
las familias en debilidad,
que
tu gracia las conduzca por tus caminos
de
modo que puedan gozarse con tu amor.
Amén.
