El
sínodo sobre los jóvenes que los obispos realizarán en Roma, del 3 al 28 de
octubre será un marco en la historia de la Iglesia
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| 2018.09.15 . Sínodo para Jóvenes |
El
viernes 14 de septiembre, el observatorio MediatrendsAmerica organizó un
encuentro con el padre Alexandre Awi Mello, secretario del Dicasterio para los
laicos, la familia y la vida, para abordar el tema “La juventud latinoamericana
y la Iglesia Católica: Sínodo de los jóvenes, desafíos y oportunidades”.
Este
sínodo será una 'Amoris laetitia' para los jóvenes, se darán orientaciones
generales. Esto permitirá que en cada país la pastoral los adapte a su realidad
local y nacional. “O sea la Iglesia va a afirmar sus valores, la doctrina no va
a cambiar, en cambio, sí debe cambiar la actitud de algunos obispos y
sacerdotes hacia los jóvenes”. En particular los jóvenes de América Latina
podrán dar su aporte a la toda la Iglesia.
Escuchar a los jóvenes
En
su intervención, ante diplomáticos y periodistas, el sacerdote brasileño
subrayó la importancia de “escuchar a aquellos que son el tema del sínodo: los
jóvenes”. En este sentido tuvo gran importancia el pre-sínodo del 19 al 24 de
marzo de 2018, cuando se escucharon a unos 300 jóvenes, además de las opiniones
de los 15 mil que lo siguieron a través de los seis grupos de Facebook.
El
sacerdote de Schoenstatt que trabajó 16 años con grupos juveniles, en
Argentina, Brasil y Chile, indicó la colaboración dada por el Documento final
de la reunión pre-sinodal de los jóvenes, el cual fue citado más de 70 veces en
el Instrumentum laboris. Señaló que en el documento de los jóvenes se ve una
línea de trabajo común a pesar de las diferencias: “Hay una síntesis que sirve
para tocar el pulso de la juventud latinoamericana, muy heterogénea pero muy
entusiasta”. No solamente quienes frecuentan las parroquias ya que participó
también un joven que es director de un grupo de ateos.
Mostrar la alegría del
Evangelio
El
secretario del dicasterio precisó que no hay que confundir el mito de la
juventud, con los jóvenes que son quienes existen realmente. “Cada joven
necesita una atención particular, porque cada uno es único. O sea que las
consideraciones pueden ser un tanto genéricas”. Después los obispos y
responsables de cada país “verán como concretizarlas de acuerdo a las
situaciones locales”.
Indicó
también la necesidad de presentarles el cristianismo de manera atractiva, “hay
que mostrar la alegría del Evangelio”, dijo. Y añadió: “Los mismos jóvenes
tienen que llegar a otros jóvenes”. “Primero tiene que haber el paso misionero
y después llegará el paso catequético” aseguró, además de “crear espacios para
que los jóvenes puedan ser protagonistas”. Ejemplo de ello, es “la
importancia de la música y del arte”. Porque en la Iglesia “tiene que haber
lugar para todo tipo de iniciativas”, y una dificultad es que todo tenga que
estar bajo la égida del párroco, pues muchas veces “la pastoral ordinaria no
siempre logra satisfacerlas”.
La piedad popular y los
jóvenes
El
prelado señaló también la importancia de la piedad popular, que “es una de las
cosas más hermosas que tenemos en América Latina” que son muy estimadas por el
papa Francisco pero que algunos sacerdotes no valorizan suficientemente. Las
peregrinaciones por ejemplo “son un peldaño para que después se llegue a algo
más”. Señaló también la tendencia al crecimiento de grupos juveniles más
tradicionales “atraídos por la liturgia, a diferencia de los años 60 cuando
estaban más identificados con las causas sociales”.
“Más
que quejarnos debemos entender cómo atraer a los jóvenes, encontrar un camino
para ellos”. Y concluyó recordando que “es aquí se plantea un desafío para
todos” ya que “la Iglesia católica latinoamericana pueda ser no solo receptora
sino también aportar a la Iglesia universal”.
Patricia
Ynestroza-Ciudad del Vaticano
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