La Campaña
«Compartiendo el Viaje», de Cáritas Internationalis, explica la realidad que
late tras algunos tópicos frecuentes sobre las migraciones
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Los
inmigrantes desembarcan en Algeciras. Foto: Reuters / Juan Medina
|
Cáritas Española ha hecho
público un comunicado en el que trata de desmontar algunas leyendas urbanas
sobre la migración, tales como que los inmigrantes son una plaga o que viven de
las ayudas sociales.
Esta iniciativa, explican
desde la entidad, se enmarca «dentro de las acciones de sensibilización que la
Campaña global que Cáritas Internationalis viene desarrollando desde septiembre
de 2017 bajo el lema “Compartiendo el Viaje” para fomentar en todo el mundo la
cultura del encuentro con los migrantes».
Asimismo, justifican su
publicación ante «el actual escenario migratorio que se vive en la Frontera Sur
de Europa» y para despejar dudas ante un tema «emocional y divisivo dentro de
la política de muchos países, en las comunidades interesadas e incluso dentro
de las familias y grupos de amigos».
Estos son algunos de los
tópicos desmontados por Cáritas:
1. Nunca ha habido tantos
migrantes y refugiados.
Esto se afirma a menudo
como un hecho, con un lenguaje muy emotivo. A veces se oyen palabras como
«invasión» y «plaga» de inmigrantes y refugiados, e historias de personas que
tratan de forzar su entrada en los países desarrollados de la UE y América del
Norte.
La realidad, sin embargo,
confirma que el número de migrantes como porcentaje de la población mundial ha
permanecido constante. Durante más de medio siglo, el número de migrantes se ha
mantenido en aproximadamente el 3% de la población mundial. Entre 1960 y 2015,
el número de migrantes aumentó de 93 a 244 millones. Pero, la población mundial
también aumentó de 3 mil millones a casi 7,3 mil millones. El número de
refugiados disminuyó entre 1990 y 2010 (de 18,5 a 16,3 millones), aumentando (a
21,3 millones en 2016) debido en gran parte a la guerra en Siria.
2. Los migrantes y los
refugiados viven de las prestaciones sociales y roban.
Esto también se escucha con
frecuencia como una razón por la que no debemos dar la bienvenida a las
personas que llegan de otros países, ya que la población local no puede
conseguir puestos de trabajo debido a los extranjeros, que previamente han
recibido prestaciones sociales.
La realidad demuestra que
los migrantes pagan más impuestos que las prestaciones que reciben, que hacen
trabajos que la población local rechaza y que no les falta la habilidad
necesaria para ellos.
3. Las fuertes
restricciones a la inmigración realmente han funcionado.
Atendiendo a este tópico,
algunos países que dicen que están siendo «invadidos» han detenido el flujo de
entrada, poniendo barreras. Si otros países siguieran el ejemplo, los migrantes
se rendirían.
Lo que demuestra la
historia de los últimos 65 años es que las políticas migratorias se han vuelto
más liberales. Las investigaciones señalan que existe una tendencia
liberalizadora para los trabajadores inmigrantes, estudiantes y familias en 45
países desde 1945 hasta 2010.
En algunos países, los
controles fronterizos son más visibles y, a veces, los visados son más
difíciles de conseguir para los inmigrantes irregulares que llegan a la UE y a
América del Norte. Pero son una minoría. Muchas otras personas que se desplazan
son consideradas «expatriadas», un término utilizado comúnmente para personas
de clase media, cualificadas y, a menudo, blancas. España es un buen ejemplo de
ello, con la salida de jóvenes cualificados fuera del país en busca de oportunidades
laborales de futuro.
4. La mayoría de los
migrantes se desplazan entre países en desarrollo.
La afirmación de que los
países desarrollados del Norte están siendo inundados por un flujo masivo de
inmigrantes del Sur del mundo es un cliché muy injusto: en 2013, más del 35% de
todos los migrantes internacionales se trasladaron entre países en desarrollo.
Los 82 millones de migrantes del Sur del mundo constituyeron apenas un tercio
de la migración internacional, mientras que 67 millones de personas emigraron
del Norte a otro país desarrollado o en desarrollo.
5. Los inmigrantes minan la
identidad de los países que los reciben y provocan enfrentamientos culturales.
Se afirma con frecuencia
que la emigración masiva a Europa está cambiando su civilización, su cultura,
su base religiosa.
La leyenda de que la
inmigración pone a las culturas bajo amenaza es una de las más insidiosas,
porque juega con el miedo y la xenofobia. Europa se ha beneficiado enormemente,
a lo largo de los siglos, de personas que se desplazan de un lugar a otro.
Estados Unidos son un buen ejemplo de cómo un país se construye sobre la
inmigración. Y fue gracias a las migraciones cómo Europa construyó sus idiomas
y el sistema numérico.
Fuente: Alfa y Omega
