¡Adiós
cigüeñas!
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Cada
día, después de las comidas, pasamos por el claustro, y yo levanto la mirada
para ver a las cigüeñas. Me impresiona verlas en el nido, haga frío o calor,
siempre a la intemperie. Las vimos llegar en febrero, pasar heladas, granizos,
solanera... tener pequeñas cigüeñas y cuidar de ellas... Es una gozada verlas
cada día.
Pero
desde hace dos días el nido está vacío. Se han ido y no volverán hasta el año
que viene. Siempre pensé que era el frío lo que les hacía ir en busca de calor,
pero ahora sé que es el alimento lo que les mueve a sobrevolar toda la
Península.
Es
el alimento, aquello que les mantiene con vida. Y es que puedes tener cobijo,
amigos, actividad... y, sin embargo, por dentro tener Hambre, tener Sed. Sentir
que tu corazón no descansa, que la soledad te pesa.
Si
tu corazón se encuentra así, no tengas miedo de “salir de tu nido”. Deja todo
como está y busca Alimento. “Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre
verdadera bebida” (Jn 6,55). ¿Lo has experimentado alguna vez, has
experimentado Su presencia en ti?
Hoy
el reto del amor es que emigres, que busques Alimento. No esperes al domingo,
busca una Misa, pero no porque toque, sino en respuesta al Hambre que sientes,
y deja que sea Él el que te colme. Pídele experimentar Su Presencia en ti.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
