La fiesta
del amor
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
La
capa negra (que forma parte de nuestro hábito) está sujeta tan solo por un
botón que se abrocha en el cuello.
Ayer,
cuando llegamos al coro, en la primera oración de la mañana, una hermana sufrió
un pequeño percance: al ir a sentarse, su botón salió disparado, ¡incluso
traspasó la reja y salió al otro lado de la capilla!
La
verdad es que se lo tomó muy bien, porque a todas (incluida a ella) nos salió
una carcajada al ver semejante “lanzamiento de botón”.
Al
terminar el rezo de Laudes, tenemos un ratito de oración personal hasta la
Eucaristía. Así que me senté en mi sitio pensado que qué raro que nadie le
pidiera la capa para cosérsela antes de la Misa, y que pudiera estar cómoda en
la Eucaristía.
Pero
al instante sentí muy dentro de mí esa Voz que me sugería: “¿Y por qué no se la
pides tú?”
¡Era
verdad! Así que fui corriendo a pedírsela, y ella, encantada, me la dio. Al
salir de la capilla, me encontré con otra hermana. Al verme con la capa, me
preguntó que si iba a coser el botón. Tras mi respuesta afirmativa, me dijo que
no me molestara en subir hasta el Noviciado, que ella me ayudaba a buscar hilo
y aguja en la sala de comunidad, que está más cerca.
Nos
fuimos juntas hacia allí, y, mientras lo cosíamos, apareció otra hermana más,
alegrándose de que ya se lo estuviéramos haciendo. Nos comentó que tenía
pensado pedírsela pero que, como es la enfermera, primero había ido a ver a una
hermana que estaba con gripe en la cama.
Me
volví al coro completamente asombrada al ver cómo, cuando te entregas, no solo
eres feliz amando, sino que, sobre todo, descubres la entrega y el amor de los
demás.
Normalmente
nos sucede que nos acostumbramos al amor de los que más queremos, e incluso nos
pasa que, al conocernos, nos surge en seguida el interpretar. Sin embargo, es a
los que más necesitamos aprender a amar.
Hoy
es Jueves Santo, uno de los días más grandes del año, en el que celebramos la
institución de la Eucaristía y del Sacerdocio, y además es el día del Amor
Fraterno. Sí, ya que fue en la Última Cena donde Jesús nos dejó este mandato
antes de que comenzase su Pasión: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a
otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida
por sus amigos.” (Jn 15, 12-13)
Hoy
el reto del amor es dar tu día por los que más quieres. Acércate a recibir todo
el Amor de Jesús derramado en la Eucaristía. Al asistir a los Oficios, déjate
asombrar por su entrega total, y vive el día desde ahí. Cuida a los que más
quieres: hoy mira por ellos y dales de tu tiempo, de tu espacio. Que no se
termine el día sin decirles cuánto les quieres. No esperes a que los demás lo
hagan por ti, ¡celébrales tú este día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
