Ataque sin defensa
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
A
pesar de las fiestas, en estos últimos días el monasterio al completo se
encuentra en una encarnizada batalla... ¡contra los virus!
Sí,
el catarro, saltándose todas las leyes de la clausura, acampa a sus anchas por
todos los pasillos. Por menos de nada sueltas un “¡Achíiiiiis!”... y ya estás
perdido.
Ningún
remedio parece efectivo. Unas mejor, otras peor... pero vamos cayendo sin remedio.
Yo
llevo un par de días luchando por vencer la batalla, pero sin mucho éxito. Lo
cierto es que sólo tengo ganas de meterme en la cama, arroparme hasta las
orejas... y poco más. Me cuesta entusiasmarme por cosas que generalmente me
emocionan, veo todo como apagado, sin ganas.
Es
impresionante porque los virus son tan pequeños que no se ven, ¡pero hacen
estragos!
Y
así puede pasarnos en nuestro día a día: vamos acumulando pequeños desacuerdos,
malas contestaciones, gestos que nos hieren... Sí, es verdad, puede que no sean
gran cosa, tal vez no parezcan importantes, casi no se ven, pero no por eso nos
dejan ilesos. ¡Podemos acabar con “gripe”, sin tener gripe!: falta de ilusión,
desgana...
Pero
la buena noticia es que para eso sí que hay un tratamiento infalible:
¡Jesucristo! Cada día, Él te ofrece empezar de cero, descargar en Él todo lo
que te ha atascado y continuar la marcha “sin mochila”. Cristo te invita a
dejarte bautizar con Él, a dejarte lavar por su Sangre, para comenzar, hoy, una
vida nueva.
Y,
puede ser que los virus sean pequeños y eficaces... ¡pero lo mismo pasa con las
“vitaminas”! El Señor te regala a lo largo del día pequeños detalles para que
tu salud espiritual se mantenga en plena forma: una sonrisa, una palabra
amable...
¡Atención!
Tanto los “virus” como las “vitaminas” espirituales son contagiosos... ¿Y tú?
¿Qué contagias?
Hoy
el reto del amor es contagiar alegría. Te invito a que hoy, al empezar la
Eucaristía, le pidas al Señor que te regale bautizarte en el Espíritu. Te
aseguro que Cristo es la mejor vacuna contra todo “virus”... ¡y el más completo
aporte de “vitaminas”! Deja que Cristo saque tu mejor sonrisa, y... ¡a
contagiar esa alegría a los demás! Hoy reparte vitaminas a tres personas: un
gesto de cariño, una palabra agradable... Al lado de Cristo, sabemos que, por
mucho que lo intenten los virus, ¡tenemos la batalla ganada! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
