El
Papa a los Consagrados de Cesena-Sarsina: “Edifiquen una Iglesia que sea
familia de familias”
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| El Papa Francisco abraza a un niño enfermo en la Catedral de Cesena |
En
este encuentro, que tuvo lugar en la Catedral de Cesena, el Santo Padre hizo
hincapié en la necesidad de curar las llagas de Jesús “visibles en muchos
hombres y mujeres que viven al margen de la sociedad: marcados por el
sufrimiento, por el dolor, por el abandono, por la pobreza. Personas heridas
por la dura prueba de la vida,
que son humilladas, que se encuentran en la cárcel, en el hospital”.
“Mirando
con respeto y amor a las personas –afirmó el Papa– podemos hacer la revolución
de la ternura”.
Francisco
indicó que “curando con ternura estas llagas, con frecuencia no solo
corporales, sino también espirituales, somos purificados y transformados en la
misericordia de Dios. Juntos, pastores y fieles laicos, experimentamos la
gracia de ser humildes y generosos portadores de la luz y de la fortaleza del
Evangelios”.
El
Obispo de Roma insistió en que para poder acercarse a los que sufren y curar su
alma “es necesario reservar un adecuado espacio a la oración y a la meditación
de la Palabra de Dios: La oración es la fuerza de nuestra misión, como
recientemente nos ha mostrado Santa Teresa de Calcuta”.
“El
encuentro constante con el Señor en la oración se vuelve indispensable tanto
para los sacerdotes como para las personas consagradas, y para los trabajadores
pastorales, llamados a salir de su parcela e ir hacia las periferias
existenciales”.
Este
encuentro en la Catedral de Cesena se produce en el contexto de la visita
pastoral que el Santo Padre realiza este domingo 1 de octubre a las localidades
italianas de Cesena y Bologna.
Tras
un primer encuentro que mantuvo con los ciudadanos de Cesena en la Plaza del
Pueblo, el Papa se trasladó a la Catedral para encontrarse con el clero, los
consagrados, los laicos de los Consejos Pastorales, los miembros de la Curia y
representantes de las Parroquias de la Diócesis.
A
su llegada a la Catedral, un grupo de niños y jóvenes recibió al Santo Padre,
posteriormente, antes de pronunciar su discurso, rezó brevemente ante el
Santísimo Sacramento y saludó a un grupo de enfermos.
En
su discurso ante los miembros del clero, de la curia diocesana, de los
consagrados y de los laicos, Francisco subrayó que “la principal misión de los
discípulos de Cristo es anunciar y testimoniar con alegría el Evangelio”.
Además,
recordó que “la evangelización es más eficaz cuando actúa con unidad de
acción y con colaboración sincera entre las diferentes realidades
eclesiales y entre los diferentes sujetos pastorales que encuentran en el
Obispo el punto de referencia y cohesión”.
“Mientras
el empuje apostólico nos lleva a salir, sentimos la profunda necesidad de
permanecer fuertemente unidos al centro de la fe y de la misión: el corazón de
Cristo, lleno de misericordia y de amor”.
El
Pontífice habló también de la importancia de la evangelización de los jóvenes,
que están “entre aquellos que más necesitan experimentar el amor de Jesús”.
Aseguró que “la Iglesia los
tiene muy en cuenta, y es consciente de sus grandes recursos, de su tendencia
al bien, a lo bello, a la libertad auténtica, a la justicia”.
Los
jóvenes “tienen necesidad de recibir ayuda para descubrir los dones con los que
el Señor los ha dotado, animados a no temer ante los grandes desafíos del
momento presente. Por eso os animo a encontrarlos, a escucharlos, a caminar
con ellos, para que puedan encontrar a Cristo y su liberador mensaje de amor”.
El
Papa animó a los jóvenes a hablar con los ancianos, con los abuelos. “Los
ancianos deben darnos a todos nosotros, especialmente a los jóvenes, la
sabiduría de la vida. Ese diálogo hará milagros”.
Por
otro lado, Francisco animó también a impulsar el trabajo con las familias, “es
un trabajo que el Señor nos pide hacer de forma especial en este tiempo que
es un tiempo difícil tanto para la familia como
institución y célula base de la sociedad, como para las familias concretas, que
soportan buena parte del peso de la crisis socio económica sin recibir a cambio
un adecuado apoyo”.
El
Santo Padre se dirigió a las familias y recordó a los padres la necesidad de
dedicar tiempo a los hijos, “de perder su tiempo jugando con los hijos. Eso es
importante”.
Por
último, el Papa se dirigió de forma específica a los sacerdotes y les recordó
que “se os ha confiado el ministerio del encuentro con Cristo. Ello presupone
vuestro encuentro cotidiano con Él, vuestro ser con Él. Os deseo que descubráis
continuamente, en las diversas etapas del camino personal y ministerial, la
alegría de ser sacerdotes, de ser llamados por el Señor a seguirlo para llevar
su palabra, su perdón, su amor, su gracia”.
Como
en anteriores encuentros con el clero, consagrados y laicos, el Papa reconoció
que en el caminar juntos del anuncio del Evangelio pueden surgir
incomprensiones, “y cuando surjan incomprensiones, hablad entre vosotros, o
hablad con el párroco para que os ayude. Pero nunca difundáis rumores
¡Nunca! Los rumores destruyen una comunidad. Los rumores son un acto
terrorista”.
Animó
a sacerdotes y consagrados a no perder la alegría, “tantas veces la gente
encuentra sacerdotes tristes. Cuando encuentro un sacerdote triste pienso ‘¿y
tú qué has desayunado? ¿Café o vinagre?’”.
La
llamada del Señor “¡es una llamada que nunca deja de sorprendernos!”, concluyó.
Por Miguel Pérez
Pichel
Fuente:
ACI
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Papa Francisco abraza a un niño enfermo en la Catedral de Cesena
