“Pide a Dios el don de la valentía. Recuerda que Jesús venció por nosotros al miedo, nuestro enemigo más grande no puede hacer nada contra nuestra fe"
“Vive, ama, cree, y con la gracia de
Dios, no desesperes nunca”. Esa fue una de las lecciones que el Papa Francisco
impartió a los jóvenes en una catequesis dirigida
de forma personal a ellos durante la Audiencia General celebrada este miércoles
en la Plaza de San Pedro.
En
un discurso que sorprendió a los presentes por su lenguaje directo y su
profundo mensaje optimista y motivador, con el objetivo de animar a los jóvenes
a comprometerse con sus vidas y con la sociedad, el Santo Padre detalló 10
importantes lecciones.
1. No te rindas
“Donde
Dios te ha plantado, espera”, comenzó Francisco hablando con la segunda persona
del singular para dirigirse de forma personalizada a cada joven.
“No
concedas espacio a los pensamientos negativos”, invitó el Papa. “No te rindas a
la noche, recuerda que el enemigo a derrotar no está fuera de ti, sino dentro”,
aseguró.
El
Papa exhortó a profundizar en la propia fe: “Cree firmemente que este mundo es
el primer milagro hecho por Dios, y que Dios ha puesto en nuestras manos la
gracia de nuevos prodigios. Fe y esperanza permanecen juntos”.
2. Cristo espera a cada
hombre hasta el final
También
insistió en la importancia de buscar la verdad y confiar en ella, “confía en
Dios Creador, en el Espíritu Santo que lo mueve todo hacia el bien, hacia
el abrazo de Cristo que espera a cada hombre hasta el fin de su existencia”.
Además,
recordó que “el mundo camina gracias a la mirada de tantos hombres que han
abierto sus brazos, que han construido puentes, que han soñado y creído,
incluso, cuando han tenido que escuchar palabras de burla a su alrededor”.
3. Tu lucha no es inútil
“No
pienses nunca que la lucha que realizas es completamente inútil”, indicó. “No
creas que en el fin de la existencia nos espera el naufragio. Dios no
decepciona, ha puesto la esperanza en nuestros corazones y no la quiere
eliminar con continuas frustraciones”.
4. Ama a los demás
El
Santo Padre recordó la necesidad de amar a los demás, “ámalos uno a uno.
Respeta el camino de todos, por lineal o caótico que sea, porque cada uno tiene
su propia historia que contar".
"Cada
niño que nace es la promesa de una vida que
una vez más se muestra más fuerte que la muerte. Cada amor que surge es una
potencia de transformación que anhela la felicidad”.
5. Defiende la luz de
Jesús
Francisco
señaló que “Jesús nos ha confiado una luz que brilla en las tinieblas:
defiéndela, protégela. Esa luz única es la riqueza más grande que ha sido
confiada a tu vida”.
En
otra parte del discurso pidió a los jóvenes que sueñen con un mundo mejor, “un
mundo que todavía no se ve, pero que sin duda llegará”.
6. Cuida a los pobres
También
les pidió que sean responsables con el mundo, con la vida, especialmente con
los pobres. “Cada injusticia contra un pobre es una herida abierta, y mancilla
tu propia dignidad. La vida no termina con tu existencia, y a este mundo
vendrán otras generaciones que sucederán a la tuya y a muchas otras”.
7. Vence al miedo
“Vence
al miedo”, fue otra de las peticiones del Pontífice. “Pide a Dios el don de la
valentía. Recuerda que Jesús venció por nosotros al miedo, nuestro enemigo más
grande no puede hacer nada contra nuestra fe".
"Y
cuando te sientas asustado ante cualquier dificultad de la vida, recuerda
que no vives solo. En el Bautismo tu vida fue inmersa en el misterio de la
Trinidad y por lo tanto perteneces a Jesús”.
8. Recuerda que Jesús
vive en ti
No
obstante, “si un día te dominase el miedo, o pensases que el mal es demasiado
grande para ser desafiado, piensa simplemente que Jesús vive en ti”.
9. Ningún error debe
convertirse en prisión
Por
último, Francisco también aseguró que no hay que desanimarse por lo errores:
“Nada es más humano que cometer errores. Si te equivocas, ¡levántate! Ningún
error se debe convertir en una prisión para ti".
10. Si caes, ¡levántate!
“Allí
donde estés, ¡construye! Si te caes, ¡levántate! Si estás sentado,
¡ponte en camino! Si la pereza te paraliza, ¡apártate de ella con las buenas
obras! Si te sientes vacío o desmoralizado, pide que el Espíritu Santo vuelva a
llenar tu vacío”.
"El
Hijo de Dios vino no para lo sanos, sino para los enfermos. Por lo tanto, ha
venido también para ti. Y si te equivocas de nuevo en el futuro, no tengas
miedo, ¡levántate! Dios es tu amigo”, concluyó.
Por Miguel Pérez
Pichel
Fuente: ACI
