Fue publicado este 15 de
junio, un libro-entrevista del cardenal Peter Turkson con Victor V.
Alberti, titulado "Corrosión", sobre el combatir la corrupción
en la Iglesia y en la sociedad
El
libro se publica en concomitancia con el debate sobre corrupción organizado en
el Vaticano por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano
Integral, del cual es presidente el Card. Peter Turkson, en colaboración con la
Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y en el que participa un grupo
formado por cristianos y no cristianos, personalidades eclesiásticas e
institucionales, jueces, representantes de la policía, miembros de movimientos
y organizaciones, víctimas de delitos, periodistas e intelectuales,
provenientes de diversas partes del mundo.
“¿Qué
es lo que está en el origen de la explotación del hombre sobre otro hombre?
¿Qué hay en el origen de la degradación y de la falta de desarrollo? ¿Qué hay
en el origen de la trata de personas, de las armas, de las drogas? ¿Qué en el
origen de la injusticia social y de la mortificación del mérito? ¿Qué cosa está
en el origen de la ausencia de servicios para las personas? ¿Qué hay en la raíz
de la esclavitud, del desempleo, del abandono de la ciudad, de los bienes
comunes y la naturaleza? ¿Qué cosa, en definitiva, lacera el derecho
fundamental del ser humano, la integridad del medio ambiente?”.
Esta
serie de preguntas, planteadas tras el análisis de la raíz etimológica de la
corrupción (laceración, ruptura, descomposición, desintegración), y de la
relación del ser humano con Dios, con su prójimo y con la creación, introducen
la reflexión del Papa Francisco sobre el libro del Card. Turkson, cuya síntesis
ofrecemos a continuación:
La corrupción, lenguaje de
mafias y organizaciones criminales
La
corrupción, escribe el Papa al responder a las preguntas, es el arma, la lengua
más común de las mafias y organizaciones criminales en el mundo. Es un proceso
de muerte “que nutre la cultura de la muerte”, y en relación a ello el
pontífice señala la influencia de la cuestión cultural de nuestros días: “Hoy
en día mucha gente no puede ni siquiera imaginar el futuro; hoy en día es
difícil para un hombre joven creer verdaderamente en su futuro, en cualquier
futuro, y lo mismo para su familia. Este tiempo de vasta crisis, retrata la
crisis más profunda que involucra nuestra cultura. Es en este contexto, que
debe ser vista y entendida la corrupción en sus diversos aspectos”.
La corrupción, una
tentación de la cual nadie está exento
El
Papa advierte sobre la tentación de la corrupción, a la cual todos estamos
expuestos y pone en guardia sobre la posibilidad de que ésta vuelva a
presentarse, “aun cuando creemos haberla vencido”.
La misericordia, un camino
para combatir la corrupción
En
la prosecución del prefacio el Santo Padre vuelve a abordar la problemática de
la cerrazón que tiene como consecuencia la corrupción de la persona, llevándola
a “la actitud triunfalista de los que se sienten más inteligentes y astutos que
los demás”, en contraposición con la misericordia que “permite superarse en
espíritu de búsqueda”, y nota, asimismo, que “la persona corrupta, sin embargo,
no se da cuenta de que se está construyendo, por sí mismo, su propia cadena. Un
pecador puede pedir perdón, un corrupto se olvida de pedirlo. ¿Por qué? - dice
el Papa. Porque no necesita ir más allá, ni buscar pistas más allá de sí mismo:
está cansado pero satisfecho, lleno de sí mismo”.
El mayor peligro para la
Iglesia: la mundanidad espiritual
En
este punto el Papa señala los diferentes pasajes en los que nace y se insinúa
la corrupción, abordados por el Cardenal Turkson en el libro, y se detiene en
la realidad de la Iglesia. “La mundanidad espiritual - por lo tanto la
corrupción –es más desastrosa que la lepra infame”, escribe.
“Nuestra
corrupción es la mundanidad espiritual, la tibieza, la hipocresía, el
triunfalismo, el hacer prevalecer sólo el espíritu del mundo en nuestras vidas,
el sentido de la indiferencia. Es con esta conciencia que nosotros, los hombres
y mujeres de la Iglesia, podemos acompañar a nosotros mismos y a la humanidad
sufriente, en especial a los oprimidos por las consecuencias criminales y por
la degradación generadas por la corrupción”.
Denunciar los males, hacer
valer la misericordia
Ya
casi en la conclusión el Santo Padre se refiere a la belleza del lugar desde
donde escribe, es decir, del Vaticano, un lugar “donde el ingenio humano ha
tratado de elevarse y trascender”, cuya belleza “no es un accesorio cosmético,
sino algo que se centra en la persona humana para que pueda alzar su cabeza
contra todas las injusticias”. Una belleza que según el Papa, tiene que casarse
con la justicia:
“Debemos
hablar de la corrupción, denunciar los males, comprenderla, mostrar la voluntad
de hacer valer la misericordia sobre la mezquindad, la curiosidad y la
creatividad sobre el cansancio resignado, la belleza sobre la nada. Nosotros,
cristianos y no cristianos, - añade - somos copos de nieve, pero si nos unimos
podemos llegar a ser una avalancha: un movimiento fuerte y constructivo”.
“He
aquí el nuevo humanismo, este renacimiento, esta re - creación contra la
corrupción que podemos lograr con valor profético – concluye el Pontífice.
Todos debemos trabajar juntos, los cristianos, no cristianos, la gente de todas
las confesiones y los no creyentes, para combatir esta forma de blasfemia, este
tipo de cáncer que consume nuestras vidas. Es urgente tomar conciencia y para
eso se necesita educación y cultura misericordiosa, se necesita la cooperación
de cada uno según las propias posibilidades, talentos y creatividad”.
Griselda
Mutual
Radio
Vaticano
