Presión correcta, punto exacto
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Nuestro nogal ha dado una buena cosecha, y ayer, en
nuestros sitios del refectorio, cada una nos encontramos un plato lleno de
nueces.
El problema es... abrirlas. En fin, las tenazas para
marisco son muy prácticas.
Sin embargo, no hay para todas, así que nos las vamos
turnando.
En la espera, Joane me preguntó:
-¿Por qué no las abres con la mano?
-¿Por qué no las abres con la mano?
Ante mi gesto de incredulidad, inmediatamente me hizo
una demostración.
¡Increíble!
-¡Prueba tú!
Sin mucha fe, obedecí.
-Coge dos nueces, pones estas líneas juntas, las
colocas en la palma así... ¡y cierra el puño!
¡¡Impresionante!! ¡Una de las nueces se abrió!
Realmente, era cuestión de técnica...
Mientras me comía el fruto, me di cuenta de que esto
puede ocurrirnos a nosotros: ¡cuántas veces nos encontramos con una dura
cáscara que nos impide llegar al corazón de las personas!
Parece que no contamos con las herramientas necesarias
para abrirnos camino. ¿Qué hacer entonces con esas nueces? ¿Golpearlas?
¿Abandonarlas?
Creo que en esto, ¡también es cuestión de técnica!
¿Dónde van a estar mejor... que en las Manos de Cristo? Él sabe cómo colocar
esas nueces, conoce la presión exacta que necesitan para abrirse sin romperse.
A nosotros nos toca, ¡dejárselo a Él!
Hoy el reto del amor es poner las nueces en las manos
de Cristo. Te invito a que hoy ores de una manera especial por esa persona a la
que te cuesta acercarte, con la que sientes que no llegas a su interior.
Entrégaselo a Cristo, ¡que Él toque su corazón! Y hoy acércate a saludar a esa
persona. Pídele al Señor que te ponga la ocasión y las palabras, ¡que Él
coloque la posición correcta, la presión exacta! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
