La Conferencia Episcopal Española (CEE) cree que la polémica
surgida por la asignatura de religión es un intento de impedir la libre
expresión de la Iglesia católica en el ámbito público y denuncia la existencia
de una «intransigencia feroz» hacia la dimensión religiosa del hombre. Así lo ha
señalado a Efe el director del secretariado de la Comisión Episcopal de
Enseñanza y Catequesis de la CEE, José Miguel García, encargado del equipo que
ha elaborado el currículum de la asignatura de religión católica de la
Lomce.
García cree que detrás de las críticas a la
asignatura de religión está una concepción «profundamente laicista» de la
organización del Estado y se muestra convencido de que, si no
estuviéramos en periodo preelectoral, «la batalla» no hubiera sido tan
intensa.
Se está aporreando a la Iglesia
Denuncia la «grave situación» que vive la Iglesia católica «a la que
se está aporreando» y a la que se pretende «impedir» que pueda dar
testimonio público y educar libremente dentro de la fe a aquellos que quieran
acogerse a esa experiencia y concepción de vida.
Hay «una gran intransigencia respecto a la dimensión religiosa del hombre»,
resume el responsable de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis que
considera que detrás de estas críticas están aquellos que quieren
«imponer» una teoría como la única válida para todos los
ciudadanos.
«Esto yo lo llamo intransigencia. No son capaces de reconocer que
puede haber otras explicaciones tan legítimas como la suya y todas
tienen que conversar y dialogar en el ámbito publico», reclama.
Lo que está en juego es la libertad de las personas
García cree que lo que está en peligro no es la presencia de
la Iglesia en las escuelas o la clase de religión, sino la libertad de
las personas.
En este sentido, denuncia que no todos los colegios estatales
respetan la obligatoriedad de ofertar la asignatura de religión a los
alumnos -como establecen los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede- y lamenta
que nadie les reclame el cumplimiento de la ley vigente.
Ve «lamentable» que no se respete el derecho a la libre elección por
parte de los padres a la educación de sus hijos en la fe católica y
explica el ligero descenso del número de alumnos que eligen esta asignatura como
optativa en el «ambiente hostil» y la «presión de algunos directores» de
colegios estatales que «impiden a los padres elegir la hora de religión
o sencillamente no la ofertan».
«Ni el Estado español ni los partidos tienen derecho a asumirse la
educación de los hijos. Éste es un derecho de los padres y lo que tiene
que hacer el Estado es posibilitar esa educación garantizando en los colegios la
presencia de profesores que expliquen la religión que elijan los padres o los
chicos, sea la islámica, la judía, la protestante y la católica», afirma.
«La religiosidad es una dimensión de la persona que no puede ser censurada si
se quiere ofrecer una educación integral», asevera.
Marginación de quienes no pueden pagar una educación concertada
Incide en la necesidad de que el Estado garantice este
derecho en los centros estatales para evitar así la «marginación» que
sufren aquellas familias que no pueden costearse una educación concertada.
Insiste en que no ha habido ningún cambio en el contenido de la
asignatura de religión católica y que los únicos cambios se deben a la
reducción de las horas de clase -que ha pasado de dos horas semanales a 45
minutos en comunidades como Andalucía, Canarias, Ceuta, Melilla, Galicia- y a la
adaptación a los parámetros que exige la Lomce.
«Es religión y moral católica y, que yo sepa, desde el anterior currículum a
ahora, la religión y la moral católica no ha cambiado»,
subraya.
En cuanto a los rezos en clase, García explica que se trata de enseñar a los
alumnos a expresar un agradecimiento al «Ser misterioso y bueno, origen de
todo» que «busca nuestro bien» y que «nos ha dado el mundo como un regalo». «Se
trata de que el niño pueda, con sus propias palabras, expresar un
agradecimiento».
«En las clases que nosotros teníamos de literatura nos hacían aprender de
memoria poesías ¿Acaso por aprender poesía y repetirla uno ya era poeta?
Me parece que no, que hay una distancia enorme», concluye.
Fuente: EFE/infoCatólica
