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Miembros y amigos de la comunidad Shejiná con el obispo de Cartagena. Dominio público |
La comunidad Shejiná nació hace
once años de una experiencia muy concreta:
la acogida de jóvenes que atravesaban situaciones de sufrimiento
y vulnerabilidad. Su fundador, el sacerdote Pedro José González
Najas, se formó para el sacerdocio en el Seminario Diocesano Misionero
Redemptoris Mater de Murcia y vivió experiencias misioneras en México, Ecuador
y Nicaragua. También es capellán del Tanatorio de Nuestro Padre Jesús de
Espinardo y ejerció como capellán del Centro Penitenciario Murcia II hasta
septiembre de 2026.
Una experiencia de
acogida que comenzó en 2015
Aquella iniciativa, que comenzó en 2015,
se constituyó como asociación
civil en junio de 2023 y se ha convertido en un proyecto de
acompañamiento humano, espiritual y
profesional desde El Palmar (Murcia).
«Como sacerdote, mi motivación fue
profundamente evangélica:
anunciarles que son amados por
Dios y que su historia no termina en sus heridas», explica González
Najas a Religión Confidencial. El carisma de la comunidad se resume en una
frase del Evangelio de san Lucas: «Estaba muerto y ha vuelto a la vida» (Lc
15,24). De ahí también su lema, «Shejiná, tierra de María», que expresa la acogida del Padre, el amor de una Madre y la entrega de su Hijo.
Desde sus comienzos, la asociación ha ayudado a
más de 360 jóvenes. Solo
durante 2026 ha acompañado a más de 45 personas, una cifra que da
cuenta de la actividad que desarrolla actualmente esta iniciativa.
Una casa para jóvenes con adicciones y problemas familiares
La morada de Shejiná se encuentra en El Palmar,
en unas instalaciones cedidas por Cáritas
mediante un convenio. Allí acogen principalmente a jóvenes de
entre 18 y 30 años que atraviesan problemas de adicciones, sufrimiento emocional, conflictos familiares o
situaciones de exclusión social.
El funcionamiento de la casa se basa en la convivencia diaria. La oración, el trabajo, el deporte, la formación y las responsabilidades compartidas
forman parte de una rutina que busca ayudar a cada persona a recuperar hábitos y reconstruir su vida. Para ello,
la comunidad cuenta con trabajadores,
psicólogos, sacerdotes y voluntarios que participan en el
acompañamiento.
González Najas precisa que Shejiná no pretende
sustituir a los recursos sanitarios
especializados. Su objetivo es ofrecer un entorno comunitario de acogida y crecimiento humano y espiritual,
respetando la libertad y los tiempos de cada joven. «No
queremos perder lo esencial: que cada joven sea tratado como una persona y no
como un expediente», señala.
Siete jóvenes han
culminado su proceso en 2026
Los resultados de la comunidad también se reflejan en las historias personales de quienes
han pasado por ella. Este año, siete
jóvenes han recibido la bendición
con la que Shejiná celebra la culminación positiva de su proceso de acompañamiento.
Además, tres jóvenes que anteriormente
habían formado parte de la comunidad se han casado por
la Iglesia.
Para su fundador, estos acontecimientos son
signos especialmente significativos,
aunque insiste en que el fruto del proyecto no puede medirse exclusivamente
mediante cifras. También considera
avances importantes una reconciliación
familiar, recuperar la confianza,
volver a asumir responsabilidades
o descubrir que la vida merece
la pena.
«Cada historia tiene su tiempo y merece ser tratada con
respeto», afirma el sacerdote,
que sitúa la recuperación de la dignidad
personal en el centro de la labor de Shejiná.
La oración y la fe,
en el centro del acompañamiento
La dimensión cristiana
no constituye un elemento accesorio de la iniciativa, sino que está presente
desde su nacimiento. «La fe
no es un añadido a Shejiná: está en el origen de
nuestra misión», explica González Najas. La comunidad se
inspira en Jesucristo, que
se acerca a quienes sufren, los levanta y les devuelve su dignidad, y encuentra una
referencia especial en el Sermón de la
Montaña.
La casa cuenta con una capilla con el Santísimo Sacramento, cuya
presencia ha sido autorizada mediante decreto
diocesano. La comunidad vive además bajo el amparo de la Virgen de Fátima y la
protección de San Miguel Arcángel.
El sacerdote subraya, sin embargo, que la
evangelización debe desarrollarse desde el respeto a la
libertad de cada persona. «Evangelizar no es imponer: es dar testimonio, acoger y acompañar desde el respeto a la
libertad de cada joven», explica. La experiencia que quieren ofrecer se resume,
según sus palabras, en «la acogida del
Padre, el amor de una
Madre y la entrega de
su Hijo
El respaldo de la
Diócesis de Cartagena y de la UCAM
Shejiná mantiene una relación cercana con la Diócesis de Cartagena,
que se traduce en acompañamiento pastoral, derivaciones y participación en
iniciativas diocesanas. En 2026, la comunidad ha sido incluida en la campaña
del Día de la Iglesia Diocesana.
Además, con motivo del Año Jubilar por el
centenario de la coronación canónica de la Virgen de la Fuensanta, el obispo de
Cartagena y el Cabildo de la Catedral han decidido destinar a Shejiná la
colecta del Año Jubilar. La asociación también está acompañando el paso de la
imagen de la Virgen por distintas parroquias mediante testimonios de jóvenes
que han formado parte de la comunidad.
Otro de los apoyos destacados procede de la
Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), que ha apadrinado a la
asociación. González Najas agradece especialmente esta cercanía, que describe
como «un verdadero gesto de familia». La comunidad también ha tenido ocasión de
presentar su misión al obispo de Albacete.
El fundador insiste en que el proyecto quiere
desarrollarse siempre en comunión con la Iglesia, con su obispo y con las
diócesis que lo acogen, sin renunciar por ello a la colaboración con la
sociedad civil.
Una experiencia
excepcional con las Hermanitas de los Pobres
Uno de los pasos más recientes de Shejiná es la exploración de
nuevas posibilidades de acogida para mujeres en situación de vulnerabilidad. En
octubre de 2026, la comunidad comenzó a estudiar esta posibilidad ad
experimentum. En ese contexto, las Hermanitas de los Pobres de Murcia han
acogido a una joven en virtud de un acuerdo de colaboración para este caso
concreto.
González Najas quiere evitar que esta
experiencia se interprete como la puesta en marcha de una nueva rama femenina o
de un recurso estable de acogida. Insiste en que se trata de una iniciativa
singular y excepcional, que no implica que las Hermanitas de los Pobres hayan
abierto un centro para mujeres derivadas por Shejiná ni que exista un programa
general de colaboración o derivación permanente.
El sacerdote agradece la generosidad de las
religiosas y explica que cualquier paso futuro en esta dirección requerirá discernimiento,
acuerdos específicos y medios adecuados, respetando la misión propia de las
Hermanitas y poniendo en el centro la dignidad y las necesidades de cada
persona. Por el momento, la posible creación de una rama femenina se encuentra
únicamente en una fase inicial de discernimiento.
Reformar la casa y abrir nuevas moradas en España
Entre los principales desafíos de Shejiná está garantizar una
acogida personal y estable. Para ello necesita recursos humanos y
profesionales, voluntarios, alimentación, suministros y espacios adecuados. Las
dificultades económicas y administrativas también condicionan el desarrollo de
la asociación, que busca la colaboración de empresas, instituciones y
particulares desde criterios de transparencia y responsabilidad.
A corto plazo, uno de sus objetivos es mejorar
y reformar las instalaciones de El Palmar, ampliar los espacios disponibles y
reforzar el acompañamiento personal y profesional de los jóvenes. Pero el
proyecto tiene también una aspiración de mayor alcance: abrir nuevas moradas en
otros lugares de España para llegar a más jóvenes y familias que necesitan una
oportunidad.
El fundador establece una condición para esa
expansión: cada nueva casa deberá nacer en comunión con la diócesis
correspondiente y con su obispo. «Shejiná quiere caminar dentro de la Iglesia,
nunca al margen de ella», afirma. Para él, la comunión eclesial no es un
añadido, sino una condición esencial de la identidad de la comunidad y de
cualquier posible crecimiento futuro.
En noviembre está previsto que la asociación
recoja el reconocimiento de los Premios Imparables de Salud21, un estímulo para
quienes hacen posible el proyecto. González Najas quiere seguir acogiendo a
quienes necesitan una nueva oportunidad «allí donde la Iglesia nos permita servir».
Una misión que mantiene como referencia el pasaje evangélico que inspira a toda
la comunidad: «Aquel que estaba muerto puede volver a la vida».
Javier Arias
Fuente: Religión Confidencial