En el hospital Policlínico Gemelli será intervenido quirúrgicamente el Papa León XIV en el transcurso de la tarde de este martes, 13 de octubre
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| Encuentro del Papa León XIV con el personal médico al ingreso del centro hospitalario. (VATICAN MEDIA) |
Durante la
tarde de este martes, 13 de octubre, el Santo Padre León XIV será sometido a
una operación para extirparle un nódulo localizado en el pulmón. Su llegada al
recinto médico estuvo acompañada de vítores y plegarias de parte de los fieles,
quienes, con paciencia y atención, estaban a la espera del arribo del Papa
desde tempranas horas de la mañana.
El Romano
Pontífice será intervenido quirúrgicamente en el Policlínico Universitario
Agostino Gemelli y su operación estará en las manos del equipo médico de
cirugía torácica dirigido por el doctor Stefano Margaritora. Tras la cirugía,
el estado de salud del Santo Padre será comunicado mediante un boletín
informativo de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Para acompañar
su proceso de recuperación, se llevará a cabo a las 18:00 horas de Roma un
Santo Rosario presidido por el cardenal Baldassare Reina, vicario general de Su
Santidad para la diócesis de Roma, en la capilla, San Juan Pablo II, ubicada al
interno de las instalaciones del hospital.
Un hospital
que se levanta en oraciones
El Santo Padre llegó al Policlínico de Gemelli esta
mañana, en medio de un centenar de personas y medios de comunicación que
esperaban, pacientemente por su llegada. Al ingreso del recinto hospitalario,
cintas de acordonamiento mantenían el paso libre para su entrada.
Su ingreso
estuvo acompañado de vítores y buenos deseos; progresivamente, la expectativa
se transformó en esperanza cuando, por la entrada principal del hospital, una
furgoneta negra llevaba al Papa, quien, con su mano saludaba a los presentes y
les dedicaba una sonrisa que emanaba paz y optimismo.
Al descender
del automóvil, el Santo Padre saludaba al personal médico, pero, también, a
todos quienes allí, de pie, le esperaban; él dejaba ver con su mirada que era
extraordinario el acompañamiento de sus fieles y, con seguridad, se puede decir
que agradecía de corazón sus oraciones.
Los cientos de personas que se congregaban en las
inmediaciones del hospital Gemelli, a las faldas de Monte Mario, en Roma,
permanecían con una creciente expectativa; quienes allí estaban elevaban sus
oraciones y aprehendían con fuerza sus rosarios, a la espera de que Dios
escuche sus intenciones por la pronta recuperación de quien, en la Tierra,
dirige su Iglesia.
El Santo Padre
será operado a causa de un nódulo en el pulmón pero, su salud, no sólo le atañe
a él mismo, sino a millones de personas quienes, impulsados por la fe Católica,
rezan por su salud y esperan que pueda continuar con su labor evangelizadora. Quizás,
el décimo piso donde se encuentra internado, parezca lejano del pueblo, pero,
con seguridad, quienes lo acompañan en oración, conocen que sus plegarias
atraviesan cualquier limitación física y se acercan a él como si se tratara de
otro doctor.
Cada cuenta del
rosario tiende a acompañar cada uno de sus pasos, cada suspiro y cada esfuerzo
físico; cada avemaría busca dirigir las manos sus médicos y, cada padrenuestro,
no cesa de levantar el ánimo de su Iglesia, que pareciera, hoy, estar internada
en el Gemelli.
La Iglesia
fortalecida en la esperanza
A la espera de
noticias sobre su estado de salud, no se encontraban únicamente los medios de
comunicación, sino que, a las afueras del Policlínico, religiosos, sacerdotes y
laicos, se mantenían atentos a cualquier información que pudieran recibir,
unidos en oración y, hoy, especialmente, con una sola intención.
Entre las
personas que esperaban su llegada se encontraba Porzia Cordazco de 88 años,
quien, con paciencia rezaba mientras miraba, desde su silla de ruedas, el
camino principal que dirigiría al Santo Padre al hospital.
Elena Carruntu,
que acompañaba a Porzia, comentó a Vatican News – Radio Vaticana que «vino para
rezar por el Santo Padre, por su salud», al mismo tiempo, exclamó con optimismo
que está segura de que Dios le permitirá al Papa León estar con el pueblo de Dios
muy pronto.
Por su parte,
el presbítero Angelo Manda, aseguró que las oraciones de la Iglesia le
garantizarán al Papa una pronta recuperación: «Estamos aquí para traerle
nuestra oración [...] así él se recuperará y retomará su misión como anunciador
del Evangelio, del testimonio de Cristo. Debemos orar todos por el Papa, por su
salud».
Entre los
feligreses que allí se hallaban, Rosa Pacheco, quien desde Sevilla se movilizó
a Roma, aprovechó la oportunidad para darle ánimo al Santo Padre. Ella también
declaró a los medios vaticanos que el anuncio del Papa durante el Ángelus
dominical, les tomó por sorpresa, pero no pierden la fe en su pronta
recuperación.
Ariana Pernía
Paolini
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
