“La santidad que se nos pide es un abandono confiado: dejarnos transformar por su Santo Espíritu”
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| Papa León XIV junto a varios sacerdotes, en Tenerife. | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News |
En la Jornada
Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, celebrada este 12 de
junio en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Papa León XIV exhortó a
los clérigos a redescubrir que la santidad nace de la unión con Cristo y de
dejarse transformar por su amor.
En el mensaje
enviado con ocasión de esta jornada, el Santo Padre recordó que la llamada a la
santidad “no es una opción entre tantas ni un ideal abstracto; tiene que ver
con la identidad misma de cada persona que quiere participar en la vida del
Resucitado”.
El Papa señaló
que Dios invita a todos a participar de su propia santidad y explicó que, para
los sacerdotes, esta llamada implica configurarse cada vez más con el Corazón
de Jesús.
“La santidad
que se nos pide es un abandono confiado: dejarnos transformar por su Santo
Espíritu”, escribió.
Sin embargo,
reconoció que los sacerdotes viven una tensión constante entre la grandeza de
su vocación y sus propias limitaciones humanas.
“Estamos
llamados a participar de la misma santidad de Dios, pero llevamos este tesoro
en vasijas de barro, somos limitados e imperfectos, a menudo estamos marcados
por debilidades y cansancios, a veces por heridas”, indicó.
Ante esta
realidad, aseguró que el sacerdote encuentra la paz en Cristo: “El sacerdote
vive esta tensión, pero sabe dónde encontrar paz: en el costado abierto del
Señor Jesús”.
La santidad
se vive en lo cotidiano
León XIV
destacó que la unión con el Corazón de Cristo no está reservada a unos pocos,
sino que se fortalece cada día mediante la Eucaristía, la oración, la
meditación de la Palabra de Dios y el servicio a los demás.
“Es necesario
reavivar siempre en nosotros el don de la gracia por medio de la celebración
cotidiana de la Eucaristía, de la oración, de la meditación de la Palabra de
Dios y del servicio humilde a los hermanos y hermanas”, señaló.
Asimismo,
explicó que toda la vida del sacerdote puede convertirse en un lugar de
encuentro con Dios.
“La oración, el
ministerio, las relaciones, el cansancio, las alegrías y los fracasos, incluso
el tiempo aparentemente perdido o el amor que parece malgastado, todo se vuelve
un lugar privilegiado de la revelación de Dios y de su amor infinito”, afirmó.
El Pontífice
subrayó que el mundo necesita sacerdotes que den testimonio con su propia vida
y no sólo con sus palabras.
“El mundo tiene
una gran necesidad de pastores que no ofrezcan sólo palabras o programas, sino
el testimonio vivo de un corazón reconciliado”, expresó.
El Corazón
de Cristo, fuente de misericordia y esperanza
En otro momento
del mensaje, el Papa explicó que la respuesta a la llamada a la santidad se
encuentra ante todo en la confianza en el amor de Cristo.
“La respuesta a
la vocación a ser santos no está tanto en el esfuerzo de ascesis y perfección,
que es necesario, sino en la adhesión confiada al amor revelado en el Corazón
traspasado de Jesús”, escribió.
También afirmó
que el Sagrado Corazón revela el modo en que Dios ama a la humanidad.
“El Sagrado
Corazón de Jesús es la imagen por excelencia del amor de Dios: un amor
omnipotente precisamente porque es capaz de hacerse vulnerable, de cambiar el
dolor en gracia, el sufrimiento en esperanza”, aseguró.
Según León XIV,
esta cercanía de Dios debe reflejarse en la vida de los sacerdotes, llamados a
estar cerca de todos y a acoger especialmente a quienes buscan consuelo y guía
espiritual.
“Se nos pide
una relación con Dios que no nos aleje de los hombres, sino que nos acerque a
todos, que forje corazones pacientes, tiernos, capaces de cercanía, de
compasión y de escucha”, indicó.
“El
sacerdote que se aísla, lentamente se apaga”
El Santo Padre
dedicó una parte importante de su mensaje a la fraternidad sacerdotal, animando
a los presbíteros a apoyarse mutuamente y evitar el aislamiento.
“Cuiden la
fraternidad sacerdotal: búsquense, escúchense, sosténganse”, exhortó.
A continuación,
advirtió sobre los riesgos de vivir alejados de los demás sacerdotes.
“El sacerdote
que se aísla, lentamente se apaga; el sacerdote que camina con los hermanos
crece”, afirmó.
Finalmente,
invitó a los sacerdotes a renovar cada día su entrega a Cristo y recordó una
frase atribuida al santo Cura de Ars.
“Renueven cada
día su ‘aquí estoy’ ante el Corazón traspasado de Cristo”, pidió.
Y concluyó:
“Recuerden con alegría, como le gustaba repetir al santo Cura de Ars, que ‘el
sacerdocio es el amor del corazón de Jesús’”.
Por Diego López
Marina
Fuente: ACI Prensa
