La mayoría de ellos procede de los 37 seminarios misioneros Redemptoris Mater de América, desde Vancouver a Ciudad de México, pasando por Belém
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| Al concluir esta misión, todos los sacerdotes participarán en la audiencia general con el Papa. |
Un ambiente de
entusiasmo ha envuelto estos días la localidad italiana de Porto San
Giorgio, donde cerca de 800 sacerdotes participaron en una convivencia
del Camino Neocatecumenal, en la conocida "Tienda de la
reunión". Vatican News amplía los detalles.
La mayoría de
ellos procede de los 37 seminarios misioneros Redemptoris Mater de América del
Norte, Central y del Sur, desde Vancouver hasta Ciudad de México,
pasando por Belém, dedicado a la evangelización en la Amazonía.
Proclamar
Sus maravillas
Durante la
noche del viernes 19 de junio, los presbíteros asistieron a la representación
de la obra sinfónica compuesta por Kiko Argüello frente a la Basílica de la Santa Casa de Loreto.
Desde el
sábado, y durante cuatro días, viajarán de dos en dos por distintas
ciudades italianas para anunciar el Evangelio sin dinero, siguiendo un
estilo misionero que muchos ya han vivido en su formación.
El padre Jesús
García Vargas, antiguo rector de un seminario Redemptoris Mater y
actualmente misionero en México, recuerda que esta experiencia hunde sus raíces
en la tradición apostólica: "San Francisco también enviaba de dos en dos,
y el Papa León XIV nos recordó que estamos llamados a proclamar las
maravillas del amor de Dios".
Puedes ver
aquí el testimonio del sacerdote Jesús García.
El próximo miércoles, al concluir esta misión, todos los sacerdotes participarán en la audiencia general con el Papa en la Plaza de San Pedro, un momento que muchos esperan con emoción.
El Camino
Neocatecumenal es una realidad eclesial surgida en los años 60 en Madrid,
iniciada por Kiko Argüello y Carmen Hernández. Reconocido por la Santa
Sede como un itinerario de formación cristiana, está presente en más de 130
países y cuenta con miles de comunidades parroquiales.
Para muchos de
los sacerdotes presentes, salir sin dinero, confiando únicamente en la
Providencia y en la hospitalidad de quienes encuentren, supone una
experiencia decisiva.
Como cuentan
muchos de ellos, no se trata solo de predicar: es un ejercicio de abandono,
humildad y escucha, que les permite experimentar la fuerza del
Evangelio en primera persona.
Fuente: ReligiónenLibertad
