Ante aproximadamente 500 cofrades de toda España, el arzobispo de Valladolid recordó que la religiosidad popular refuerza la cultura de la fe en una sociedad secularizada
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Argüello inaugura el XXXV Encuentro Nacional de Cofradias 2024. Dominio público |
Argüello
ha realizado una defensa encendida de las procesiones de la Semana Santa
española, sustentada por cofrades y hermanos, `por cofradías y hermandades, una
propuesta de devoción y religiosidad popular que tiene un reto: "Evangelizar
la cultura y culturas del siglo XXI".
Ante aproximadamente 500
cofrades de toda España, subrayó que "la
cofradía y la hermandad no representa solo unos valores culturales o de
fraternidad". Aprovechó su conferencia para recordar a todos los
congresistas el punto esencial y teológico por el que se fundaron las
hermandades.
Se crearon y subsisten por la fe "porque creemos en Dios Padre y creemos en Jesucristo. Aquí nos preside la imagen del resucitado, un recordatorio de que es el Salvador. La Semana Santa nos recuerda que Él ha dado la vida por nosotros pero ha vencido a la muerte. Y creemos en el Espíritu Santo que nos ilumina para vivir un encuentro", dijo.
Las hermandades, más allá de asociaciones culturales
Insistió
sobre las imágenes de los pasos, del Cristo del Calvario, del Cristo de la
Muerte, de la Virgen de la Soledad, de la Macarena..., esa imágenes que cuando
uno clava su mirada en ellas, se produce un asombro porque "la
imagen lleva al imaginado y al representado".
Y precisamente en este tiempo postsecular
en el que vivimos, en que mucha gente se encuentra vacía y busca nuevas formas
de espiritualidad, la emoción religiosa de los pasos de Semana Santa
pueden despertar un deseo de Dios.
Sin
embargo, "la
emoción religiosa popular corre el riesgo de ser barrida",
dijo Argüello, y no precisamente por esta sociedad alejada de Dios, sino en
ocasiones por quien forman parte de las hermandades. Porque para el arzobispo
de Valladolid, la cofradía "exige convicciones firmes. La
religión popular supone decir Dios".
Y como tercera propuesta volvió a insistir en las imágenes del Señor y de la Virgen que forman la esencia de los pasos de Semana Santa. Y es que la "imagen indica a quién hemos de mirar, evoca una presencia, nos habla de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía", dijo.
Acción misionera de las cofradías
Por
último, el presidente de la Conferencia Episcopal recordó a todos los cofrades
la dimensión misionera de las cofradías. Hizo un llamamiento a los equipos
directivos para dar testimonio de lo que significa ser
cofrade y para crear una cultura de fe.
Alabó a
todos aquellos incondicionales de las cofradías, sobre todo las mujeres, que
siempre están allí, arrimando el hombro. Y por último hizo referencia al gran
círculo de hermanos incluso los que aparecen por la hermandad una vez al año.
Sin embargo, insistió en que vivir esta religiosidad popular es imponente pero
exige también conocer la fe, conocer a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
"Una
procesión de Semana Santa anuncia a Jesucristo y trabaja en obras de
misericordia. Pero el cofrade del siglo XXI debe
redescubrir el significado de su fe: El Evangelio, la
Eucaristía, el sacramento del perdón, la fraternidad y las obras de
misericordia.
Marta Santín
Fuente: ReligiónConfiderencial