El Papa recibió en audiencia en el Aula Pablo
VI a los peregrinos de la diócesis italiana de Crema. El Obispo de Roma invitó
a rezar por el país asiático, tierra del martirio del Beato Padre Alfredo
Cremonesi: "Encarnó la piedad robusta, el trabajo generoso, la vida
sencilla y el fervor misionero, virtudes sólidas de su tierra".
Humildad, alegría y estupor. Estas son las tres
virtudes del misionero que el Papa destaca al dirigirse a los más de dos mil
fieles venidos en peregrinación desde la diócesis de Crema. Encabezándolos
estaba monseñor Daniele Gianotti, obispo de la ciudad lombarda desde 2017.
Francisco recuerda cómo este encuentro "previsto desde hace tiempo"
fue aplazado "a causa de la pandemia", un aplazamiento que sin
embargo coincide con el 70 aniversario del martirio del beato padre Alfredo
Cremonesi, misionero de Cremona, asesinado en Myanmar el 7 de febrero de 1953.
Rezar por la paz en Myanmar
El Papa cita a continuación el lugar del martirio del
Beato cremonés, Donoku -hoy Khyaukpon-, y es "en ese pueblo de montaña
donde el padre Cremonesi trabajó la mayor parte de su vida", un lugar al
que regresó muchas veces "a pesar de mil dificultades y peligros, para
estar cerca de su pueblo y construir y reconstruir lo que la guerra y la
violencia seguían destruyendo". Una violencia que todavía destroza la vida
del pueblo birmano, al que se dirige el pensamiento del Papa:
Como saben esta es una tierra atribulada, que llevo en
el corazón y por la que les invito a rezar, implorando de Dios el don de la
paz.
Un hombre universal, para todos
Francisco traza las características del beato, a
partir de lo que emerge con fuerza de su carácter, de un carisma que presenta
muchas virtudes típicas de su tierra:
Llama la atención, del padre Alfredo, la tenacidad con
la que ejerció su ministerio, entregándose sin cálculo y sin escatimar por el
bien de las personas a él confiadas, creyentes y no creyentes, católicos y no
católicos. Un hombre universal, para todos. Sin duda encarnó así, de manera
ejemplar, las sólidas virtudes de su tierra cremasca: piedad robusta, trabajo
generoso, vida sencilla y fervor misionero.
A continuación, el obispo de Roma destaca la valentía
del beato, su amor por los más pequeños, su capacidad para seguir trabajando
por el bien, incluso hasta el martirio:
Se desvivió por la educación de los jóvenes y no se
dejó intimidar ni desanimar por incomprensiones y oposiciones violentas, hasta
el ametrallamiento que lo abatió.
Un legado confiado a todos los
cristianos
El Papa destaca además que incluso la violencia
extrema, el asesinato del padre Cremonesi, no impidió que difundiera su mensaje
de paz, no silenció su voz:
De hecho, ha seguido hablando a través de quienes han
seguido sus huellas: entre estos misioneros se encuentra hoy el padre Andrea
Mandonico y, aunque no haya podido estar aquí con nosotros, no olvidemos al
padre Pierluigi Maccalli, durante dos años prisionero en Níger y en Mali, ¡por
cuya liberación tanto han rezado! Pero la voz misionera del padre Alfredo no
está confiada sólo a ellos: está confiada a todos nosotros, a todos ustedes, a
sus palabras y sobre todo a su experiencia de comunidad cristiana.
Las características del misionero
Citando una frase de los escritos dejados por el Beato
sobre el espíritu misionero, donde la "visión de las almas que se
convierten " es definida como " el mayor de todos los milagros
", Francisco invita a reflexionar sobre algunas características importantes
del misionero:
La humilde conciencia de ser un pequeño instrumento en
las grandes manos de Dios; la alegría de realizar una "maravilloso
trabajo" acercando a los hermanos a Jesús; el asombro ante lo que el mismo
Señor obra en quienes le encuentran y acogen. Humildad, alegría y asombro: tres
hermosos rasgos de nuestro apostolado, en toda condición y estado de vida.
Pobres y ricos ante Dios
Cada creyente, todos los fieles juntos contribuyen a
lo que el Papa llama "el tesoro de la Iglesia":
Parafraseando a San Lorenzo, diácono y mártir de la
Iglesia de Roma, podemos decir que éste es el tesoro de la Iglesia: el tesoro
de la Iglesia sí, son ustedes, somos nosotros, todos pobres ante Dios y todos
ricos de su amor infinito, que se refleja singularmente en los ojos de cada
uno, y del que somos testigos y misioneros.
Camino comunitario
Por último, el aliento a continuar en este
"camino comunitario, todos juntos", un recorrido en el que la
invitación es a "no tener miedo de traducir valores antiguos en lenguaje
moderno", a ser "custodios de la creación", con la mirada puesta
en los más débiles:
No olviden a los ancianos, a los
más débiles, especialmente a los pobres y a los enfermos; los invito a
escucharlos, porque hay mucho que aprender de quienes saben lo que es la vida,
el trabajo y el sufrimiento.
Andrea De Angelis - Ciudad del Vaticano
Vatican News
