Estos objetos religiosos pueden tener un efecto profundo en tu trabajo y en tus compañeros de trabajo
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| Marquette University CC BY-NC-ND 2.0 |
Mantener
viva la fe en el trabajo no siempre es una tarea fácil. De hecho, a veces
el trabajo puede distraernos de reconocer la presencia de Dios y alejarnos de
nuestra relación con Dios.
Sin embargo, no tiene por qué ser así.
Un conjunto de herramientas que la Iglesia ha instituido para
ayudarnos a santificar nuestro lugar de trabajo son los sacramentales.
Suelen ser objetos religiosos bendecidos por un sacerdote para
invocar una gracia particular de Dios.
Han sido instituidos por la Iglesia para acercarnos a una relación
más profunda con Cristo y están enfocados en santificar cada parte de nuestras
vidas.
Los sacramentales son extensiones de los siete sacramentos y traen
la gracia de Dios a todo lo que hacemos.
Si
bien los sacramentales no necesariamente resolverán todos tus problemas en el
trabajo, pueden ayudar a tener una mejor disposición para recibir la asistencia
de Dios.
Aquí hay tres de esos sacramentales que, si se usan correctamente,
pueden brindar un impulso espiritual en el lugar de trabajo y ayudarnos a ser
una luz brillante para que todos la vean.
Crucifijo
Uno
de los sacramentales más simples para tener en la oficina es un
crucifijo.
Dependiendo de tu situación en el trabajo, un pequeño
crucifijo de escritorio puede ser un poderoso recordatorio de lo que es la vida
cristiana.
Un crucifijo nos recuerda el gran amor que Dios tiene
por nosotros, y es una señal visible para nuestros colaboradores
de nuestra fe cristiana.
Es útil tener un crucifijo cerca de la computadora para poder
meditar con frecuencia sobre el gran sacrificio de amor de Jesús, así como tener
una imagen para recordarte en qué debes concentrarte durante los momentos de
tentación.
Cuando te sientas tentado a mentir, engañar o hacer un trato
turbio, el crucifijo se queda ahí mirándonos y llamándonos de regreso a la
verdad.
Mira una de las oraciones de bendición de un crucifijo del Ritual Romano que
resume todas las razones por las que los necesitamos en nuestras oficinas:
Medalla Milagrosa
Uno
de los sacramentales más populares de la Iglesia católica es la Medalla
Milagrosa de santa Catalina Labouré.
Catalina recibió la medalla en una visión de la Santísima Madre
donde vio una medalla que decía una simple oración: «Oh María concebida sin pecado, ruega por
nosotros que recurrimos a Ti«. La Virgen María dijo:
«Todos los que la usen, cuando
sea bendecida, recibirán grandes gracias, especialmente si la usan alrededor
del cuello. Los que repitan esta oración con devoción estarán de manera
especial bajo la protección de la Madre de Dios. Las gracias serán
concedidas abundantemente a aquellos que tengan confianza».
San Maximiliano Kolbe confiaba tanto en
el poder de estas medallas que las llamó «balas de plata» y se las repartía a
quienquiera que encontraba. Santa
Teresa de Calcuta tenía una práctica similar, llamándola
«medalla de caridad».
En la oficina se puede usar una pequeña medalla milagrosa,
guardarla en el bolsillo o colocarla en el escritorio junto a un teclado.
La Medalla Milagrosa es una forma sencilla de recordarte el amor
de María por ti y puede ser un punto de evangelización, regalándola a
compañeros de trabajo curiosos.
Estampa
En
muchas oficinas se permite poner fotos de los miembros de la familia. ¿Por
qué no poner una estampa con la imagen de un santo?
Todos somos parte del Cuerpo de Cristo y nuestros hermanos y
hermanas celestiales nos recuerdan constantemente nuestros deberes como
cristianos.
Otra idea es comprar un pequeño tríptico, un icono plegable que
contiene tres paneles de santos, la Virgen o Jesucristo. A menudo, un
tríptico es plegable y fácil de guardar.
Es una manera hermosa de santificar cualquier espacio donde estás
trabajando y mantener a Dios en el centro de todo lo que dices y haces.
Philip Kosloski
Fuente: Aleteia
