El discurso de Tagle marcó el final de la cumbre transmitida en vivo y titulada “Por una teología fundamental del sacerdocio”, que tuvo lugar del 17 al 19 de febrero en el Salón Pablo VI del Vaticano
| Cardenal Luis Antonio Tagle. Crédito: Daniel Ibáñez - ACI Prensa |
El Cardenal
Luis Antonio Tagle alentó a las personas a no sentirse intimidadas por el
concepto de “evangelización”, sino a recordar que puede ser una simple
interacción humana o una conversación entre amigos, familiares, compañeros de
trabajo o seguidores de redes sociales.
“A veces
hacemos las cosas muy complicadas. ‘Evangelización', es una
conversación. Es una conversación sobre Jesús”, dijo Tagle el sábado por
la noche en su discurso de clausura de la conferencia sacerdotal del Vaticano.
“La simple
interacción humana o conversación centrada en la Palabra de Vida que fomenta la
unidad, creo que debe fomentarse en nuestro tiempo, especialmente en las
familias, las escuelas, los lugares de trabajo, los centros de recreación, los
hospitales, las redes sociales, durante las pausas para el café y las reuniones
simples de amigos”, dijo.
Se le pidió al
Cardenal Tagle, prefecto de la Congregación del Vaticano para la Evangelización
de los Pueblos, que pronunciara el discurso de clausura el 19 de febrero de una
conferencia vaticana de tres días sobre la teología del sacerdocio.
El Papa
Francisco abrió la conferencia el jueves con una reflexión sobre
sus más de 52 años de sacerdocio.
En un discurso
muy animado, el Cardenal Tagle dijo que “la misión forma comunidad, que a su
vez se convierte en la llama que enciende a otros misioneros”.
El cardenal
compartió que uno de los delegados en el Sínodo de los Obispos de 2018 (sobre
los jóvenes) le había dicho que la experiencia de la Iglesia de sus amigos era
de sacerdotes que estaban ‘enojados, impacientes, inaccesibles’” y que
“critican a las personas durante las homilías y hablan ‘siempre sobre reglas’”.
El Cardenal
Tagle agregó que escuchar testimonios como este lo llevó a reflexionar sobre el
gozo en la vida de los bautizados.
“Hay muchas
razones por las que nos sentimos cansados, vacíos y sin alegría. Pero me
pregunté: ¿es posible que una de las razones de la pérdida de la alegría en un
bautizado o en un ministro de la iglesia sea la falta o el debilitamiento del
sentido de misión?, dijo.
“Sin compromiso
de misión, el sacerdocio de la vida bautizada o consagrada y el sacerdocio
ministerial están privados de alegría. ¿Por qué? Porque el sacerdocio
de Cristo está intrínsecamente ligado a su misión”, agregó.
El discurso de
Tagle marcó el final de la cumbre transmitida en vivo y
titulada “Por
una teología fundamental del sacerdocio”, que tuvo lugar del 17 al 19 de febrero
en el Salón Pablo VI del Vaticano. El simposio se anunció
por primera vez en abril de 2021.
El Cardenal
Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos del Vaticano,
organizó la reunión junto con el Centro de
Investigación y Antropología para las Vocaciones con sede en Francia.
El tercer y
último día de la conferencia estuvo dedicado a “Celibato, carismas y
espiritualidad”.
“El sacerdocio
de Jesús es completamente misionero y continúa siéndolo porque Él intercede
eternamente por sus hermanos y hermanas ante el Padre en el santuario
celestial”, dijo el Purpurado.
“El sacerdocio
de Jesús es una vida enteramente misionera. Quita la misión, no habrá
gozo, no habrá gozo, en los que participan del sacerdocio de Cristo en el
bautismo, en otros estados de vida, y en el sacerdocio ministerial”, aseguró.
El Cardenal
Tagle reflexionó sobre las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan: “Como me
envió el Padre, así os envío yo”.
“A los que
Jesús ama son a los que envía. Amor peligroso. Cuanto más te ama, más te
envía”, agregó.
El cardenal
filipino, de 64 años, dijo que ser llamado a “pertenecer a Jesús y compartir su
misión” no es cuestión de “crear o promover un proyecto propio, sino de
participar en el plan salvífico de Dios en las misiones de Jesús y el Espíritu
Santo.”
“Es la alegría,
no de inventar el propio mensaje, sino de proclamar lo que se ha oído, visto,
mirado y tocado de la palabra de vida. Es el gozo, no de jactarse del
propio conocimiento del Señor, sino de ser guiados humildemente por el
testimonio del Espíritu Santo sobre Jesús”, dijo.
“Es la alegría,
no de estar obsesionado con los logros, títulos –‘Oh, yo tengo un doctorado, tú
solo una maestría’–. Merezco la catedral. Te mereces una parroquia de
pueblo. Eso no es alegría. Es la obsesión por los logros”.
“Es el gozo de
la gratitud a Aquel que hace fuertes a los discípulos débiles y pecadores por
Su gracia. Deseamos que cada cristiano bautizado experimente la alegría de
ser un discípulo misionero”, concluyó.
Traducido y
adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.
Fuente: ACI Prensa