“¿Hasta dónde podríamos llegar para difundir la devoción de las tres
Avemarías?”, se preguntaron Benoit
y Alix Poidevin, un joven matrimonio residente en la ciudad francesa de
Blois
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Benoit y Alix
Poidevin con sus hijos y otros niños. Foto: Facebook. |
“Buscamos todos
los medios que lleven a las personas a practicar y amar esta sencilla
devoción [las tres ave marías] que ha cambiado nuestra vida”, cuentan
los Poidevin en la página web de su apostolado, Trois Ave.
Benoit y Alix
Poidevin se conocieron durante sus estudios de filosofía. Con tan solo 23
y 21 años se casaron en 2013, y dos años después se mudaron a la ciudad
francesa de Blois, donde comenzaron a trabajar para el
Santuario de Nuestra Señora de la Trinidad. Benoit comenzó a ser editor
jefe de la revista del santuario Les Trois Ave junto con su
esposa, que actualizó y modernizó el diseño editorial, e incorporó comics
marianos a la edición de esta revista con 118 años de historia.
La oración les
cambió la vida
Durante su
estancia en Blois, el rezo de las tres Ave Marías cambió la vida del
joven matrimonio, y consagraron su vocación misionera a difundir esta
devoción por todo el mundo junto con sus tres hijos: Sixte, de cinco años;
Étienne, de tres, y François-Xavier, que acaba de cumplir un año. Sin embargo,
la pandemia y el cierre de fronteras complicaron sus planes.
“No
queríamos quedarnos sentados sin hacer nada”, explicó el matrimonio en la Radio Católica de Francia. Toda la familia coincidía en
que el Covid no impediría su apostolado.
Una devoción
con historia
“En el
siglo XIII”, cuenta el matrimonio a Famille Chrétienne, “la Virgen se apareció a Santa Matilde,
le prometió ayudarla en la hora de su muerte y le invitó a cambio a rezar las
tres Ave Marías cada día: `quiero que me reces diariamente tres
Avemarías, conmemorando, en la primera, el Poder recibido del Padre Eterno; en
la segunda, la Sabiduría con que me adornó el Hijo; y, en la tercera, el Amor
de que me colmó el Espíritu Santo´”.
La familia
Poidevin comenzó a planificar el modo de difundir la devoción e historia de las
tres Avemarías por toda Francia, hasta que presentaron la
iniciativa 3Roues3Aves (3 ruedas, 3 Ave Marías). Durante
dos meses, la familia al completo recorrería 1.500 kilómetros a lo largo de su
país natal para difundir las tres Avemarías en sus peculiares bicicletas. ¿El
destino? El Santuario de Lourdes.
Una familia
misionera, en bicicleta y sin comida
El 15 de agosto
de 2020 la familia recibió la bendición previa a su viaje en el Santuario de
Nuestra Señora de la Trinidad, acompañados de familiares y conocidos. Durante
los siguientes dos meses, esta familia numerosa viviría de la caridad
de los lugares donde llegase con sus peculiares transportes de 3
ruedas.
“No teníamos
tienda de campaña, teníamos que vivir de la caridad de los demás cada noche”,
explica el padre de familia, y cada jornada de evangelización publicaban
en las redes
sociales de 3Roues, 3Aves mensajes pidiendo alojamiento.
Sus redes sociales presentan numerosos ejemplos: “Si vives en el oeste, puedes
conocernos y darnos alojamiento, incluso aunque sea lejos de las carreteras
mediante esta página o por mail”, invitaban a los residentes cercanos a su
paso.
Hablar de María
a la gente corriente
“Nuestro
objetivo era hablar de la Virgen María, no hacer una peregrinación mendicante.
¡Si un día llovía demasiado, podíamos irnos al refugio a pedir una pizza!”,
recuerda riendo Benoit. “El Señor se ocupa de todo cuando ponemos la
confianza en Él”.
Cada mañana,
“rezábamos para que Nuestra Señora pusiese en nuestro camino a las personas con
las que quería que hablásemos”, explica Benoit. Cada día, la familia
hablaba y “acogíamos a invitados, peregrinos, feligreses o gente que
simplemente aprovechaba para dar un paseo los domingos”, recuerda. “Todos ellos
tenían algo en común”, menciona Benoit, “un corazón abierto”.
Lloró al
conocer el poder de las tres Avemarías
Alix recuerda
un día en el bar de un pueblo, cuando buscaban algún lugar donde pasar la
noche. “Una señora en la mesa accedió a acogernos en su casa”, cuenta, “la
cena fue la ocasión de una preciosa conversación en la que pudimos hablar de
las tres Avemarías y de cómo habían cambiado nuestra vida”. Sus
anfitriones no eran practicantes, pero “sus corazones estaban abiertos de par
en par, y pudimos invitarlos a nuestra oración familiar, donde pidieron por su
nieto”.
Benoit destaca
otra anécdota. Esperaba a su mujer, cuando se acercó un hombre interesado en
nuestras bicicletas. A la vuelta de Alix, el matrimonio se marchó al campamento
para preparar la comida cuando vieron acercarse a aquel hombre junto con su
mujer. “Trajeron el café, y comenzamos a hablar del poder de las tres
Avemarías. Su mujer tenía lágrimas en los ojos cuando nos escuchó decir
lo mucho que María fue un apoyo en los tiempos de dificultad. Al
final”, recuerda Benoit, “se llevaron cartas y medallas para sus nietas”.
Forman
matrimonios para el apostolado
Pero la
vocación apostólica y misionera de los Poidevin no concluyó en Lourdes. Benoit
comenta que actualmente se encuentran construyendo un hogar en la Comunión de
Priscila y Aquila, “una comunidad cuya vocación es reunir
a matrimonios que han recibido una llamada misionera, para proclamar el
Evangelio y animar a la evangelización de otros matrimonios”.
Junto con el
resto de miembros de la comunidad, “podemos repasar nuestras misiones, rezar
juntos, y profundizar en nuestro discernimiento vocacional, en el que lo
primero es el matrimonio, después la familia y por último la misión”.
Fortalece las
familias y las vocaciones
Benoit y Alix
son testigos de cómo la devoción a la Virgen María y a las tres Ave Marías ha
influido en sus vidas. Destacan como “fortalece a los matrimonios, las
familias y las vocaciones, mueve a los corazones para el rezo del rosario y recibir
los sacramentos… nos da una mayor sensibilidad sobre lo que nos lleva o nos
aleja del cielo”, explica la Alix. Y anima a que los niños “hagan propósitos,
como el rezo de estas tres Avemarías cada día, ya que en el momento de su
primera comunión, tienen el corazón y alma abiertas para ello. Sea cual sea su
vida”, explica, “la Santísima Virgen se unirá a ellos algún día”.
José María Carrera
Fuente: Cari Filii
