El episcopado es un servicio, no un
honor
El Papa Francisco confirió en la mañana de ayer la ordenación episcopal a
Mons. Peter Brian Wells, nuevo nuncio en Sudáfrica y tres países vecinos, y a
Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, Secretario del Pontificio Consejo para el
Diálogo Interreligioso.
La celebración tuvo lugar en la en la Basílica de San Pedro en el Vaticano
y durante la homilía Francisco recordó la misión de todo obispo: “Sean
servidores. De todos: de los más grandes y de los más pequeños. De todos, pero
siempre servidores, al servicio”.
Francisco tomó parte de la homilía del pontifical romano de ordenación de
obispos, pero improvisó ofreciendo consejos personales tomados de su
propia experiencia.
El Pontífice les pidió: “Cuiden y orienten a la Iglesia que se les confía,
y sean fieles dispensadores de los misterios de Cristo. Elegidos por el Padre
para gobernar su familia,
tengan siempre ante sus ojos al Buen Pastor, que conoce a sus ovejas”.
El Obispo de Roma recordó a los candidatos al orden de los Obispos, “que
han sido escogidos entre los seres humanos para servirles en las cosas de Dios.
El episcopado es un servicio, no un honor”.
“Por esto, el Obispo debe ante todo vivir para los fieles, y no solamente
presidirlos; porque, según el mandato del Señor, el que es mayor debe hacerse
el más pequeño, y el que preside, debe servir humildemente”.
El Santo Padre les dijo también que “la primera tarea del Obispo es la
oración: esto lo ha dicho Pedro, el día de la elección de los siete diáconos.
La segunda tarea, el anuncio de la Palabra. Luego viene lo demás. Pero el
primero es la oración. Si un Obispo no reza, no podrá hacer nada”.
“Amen con amor de padre y de hermano a cuantos Dios pone bajo su cuidado,
especialmente a los presbíteros y diáconos. Hace llorar cuando escuchamos que
un presbítero dice que ha pedido hablar con su Obispo y la secretaria le ha
dicho que ‘tiene muchas cosas por hacer, pero dentro de tres meses no lo podrá
recibir’. El primer prójimo del Obispo es su presbítero: su primer prójimo”.
“Si tú no amas al primer prójimo, no serás capaz de amar a todos. Cercanos
a los presbíteros, a los diáconos, a sus colaboradores en el ministerio;
cercanos a los pobres, a los débiles, a los que no tienen hogar y a los
inmigrantes. Miren a los fieles en los ojos. Pero miren el corazón. Y que aquel
fiel tuyo sea presbítero, diacono o laico, pueda mirar tu corazón. Pero mirar
siempre en los ojos”, destacó.
Fuente: ACI Prensa
