“Poner siempre en el centro a la persona humana, su dignidad y su naturaleza relacional y comunitaria”
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El Papa recibió
en el Vaticano este lunes 29 de septiembre al Grupo de Trabajo sobre el Diálogo
Intercultural e Interreligioso del Parlamento Europeo, recordando que las
instituciones necesitan personas capaces de vivir una laicidad que reconozca el
valor de la religión sin confundirla con la política.
“Las
instituciones europeas necesitan personas que sepan vivir una laicidad sana, es
decir, un estilo de pensamiento y de acción que afirme el valor de la religión,
preservando la distinción —no separación ni confusión— respecto al ámbito
político.”
Con estas
palabras, el Papa León XIV se dirigió este lunes en el Vaticano al Grupo
de Trabajo sobre el Diálogo Intercultural e Interreligioso, una iniciativa
del Parlamento Europeo.
El Pontífice
comenzó agradeciendo la labor del grupo y expresó su deseo de que su esfuerzo
“dé mucho fruto”. Subrayó que “promover el diálogo entre culturas y religiones
es un objetivo clave para un político cristiano” y recordó que, gracias a Dios,
“no faltan personas que han dado un buen testimonio en este sentido”.
Enraizados en
el Evangelio y sus valores
Ser hombres y
mujeres de diálogo, destacó el Papa, significa permanecer profundamente
enraizados en el Evangelio y en los valores que de él se desprenden, y al mismo
tiempo “cultivar la apertura, la escucha y el diálogo con quienes provienen de
otros horizontes”.
Esto exige,
añadió, “poner siempre en el centro a la persona humana, su dignidad y su
naturaleza relacional y comunitaria”.
El Papa explicó
que participar en el diálogo interreligioso implica reconocer que la religión
tiene un valor tanto personal como social. Recordó que la misma palabra
“religión” “remite a la noción de vínculo como elemento originario de lo
humano”. Por eso, cuando la dimensión religiosa es “auténtica y bien
cultivada”, puede enriquecer las relaciones interpersonales y ayudar a las
personas a “vivir en comunidad y en sociedad”.
“¡Y qué
importante es hoy —subrayó el Santo Padre— dar valor y sentido a las relaciones
humanas!”.
Laicidad sana:
distinguir sin separar
En esta línea,
reiteró que “las instituciones europeas necesitan personas que sepan vivir una
laicidad sana, un estilo de pensamiento y acción que afirme el valor de la
religión, pero que al mismo tiempo preserve la distinción —sin separar ni
confundir— con la esfera política”. En este contexto, evocó las figuras de
Robert Schuman, Konrad Adenauer y Alcide De Gasperi como ejemplos de líderes
inspirados en esta visión.
Finalmente,
León XIV agradeció al grupo por su compromiso en la promoción del diálogo y el
respeto entre todos, y les impartió su bendición junto a sus tareas.
Deborah
Castellano Lubov
Fuente: Vatican News