¿Nueces o mecheros?
Los ratones de campo tienen sus
madrigueras por la huerta. El otro día me impresionó ver encima de una mesa de
cultivo unas cuantas nueces... pero...¿de dónde las habían sacado (no hay cerca
ningún nogal) y cómo habían subido con ellas hasta allí?
Quería detenerme aquí y
profundizar en ello cuando, ese mismo día, por la tarde, fui a ordenar mi celda
y... ¡empezaron a salir mecheros por todos los lados! ¿Cómo podía aparecer esto
en mi celda?
Me entró la risa. La realidad es
que cerca de la gloria teníamos una caja de 100; cada vez que encendía, me
guardaba uno en la bata y, al vaciar los bolsillos para lavar, los dejaba por
la celda y ahora... ¡menuda colección!
Nueces, mecheros... yo como los
ratoncillos: ¡por si acaso! Tenemos miedo a caminar con las “manos vacías”.
Ahora en Cuaresma puede surgir la necesidad de llenar nuestra “madriguera” de
buenas obras y propósitos: voy a hacer esto, lo otro...
Y lo único que te pide el Señor
es que vacíes tu madriguera, que sueltes tus seguridades para que le dejes a Él
entrar. Que esas nueces, esos mecheros, le hagan hueco a Cristo y pongas tu
confianza en Él.
Que todos tus propósitos para
esta Cuaresma se resuman en vivir de Él, en sacar de tu vida aquello que no te
deje mirarLe, dejar que sea tu centro. Para unos, nueces; para otros,
mecheros... y después será Cristo el que te marque el camino y te regale su
Gracia para acometerlo.
Estos días no son para que te
vuelvas un súper héroe de hazañas; son para que se dé un encuentro de tu mirada
con la Suya y, desde Él, construir desde el Amor.
Hoy el reto del Amor es que mires
tu guarida: ¿dónde está puesta tu seguridad? Haz hueco a Cristo y sé feliz.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
