Es costumbre desde hace muchos años, al comenzar el trabajo, hacer una
lectura de distintos libros que prepara la M. Priora para alimento espiritual.
Al terminar, seguimos trabajando en silencio en común o cada hermana se marcha
a su oficio: cocina, plancha, etc.
Ahora estamos leyendo un libro de Benedicto XVI. Me ha llamado la
atención una palabra en griego, “sinfonesosin”, que sale en el texto de San
Mateo 18,19 y dice: “Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para
pedir algo, sea lo que fuere, se lo concederá mi Padre que está en los cielos”.
Esto es lo que significa sinfonía, unión de corazones.
Como me gustan mucho los idiomas y la música, quise penetrar en la
enseñanza espiritual que encierra esta palabra.
Da gusto y alegría, una vez más, experimentar que vamos por el mismo
camino. El amor actúa como principio de unión de los cristianos y hace que su
oración unánime sea escuchada por el Padre.
El verbo que usa el evangelista para decir “se ponen de acuerdo” es esa
palabra en griego, que encierra la referencia a una sinfonía de corazones. Esto
es lo que influye en el corazón de Dios, así pues, el acuerdo de corazones en
la oración resulta importante para que la acoja el Padre celestial. Pedir
juntos implica ya un paso hacia la unidad entre los que piden. Aspiramos a que
nuestra comunidad sea ese concierto de instrumentos o voces que suenan acordes
para bien de la Humanidad y Gloria de Dios.
Hoy el reto del amor es escuchar las opiniones (las melodías) de los
demás. Igual que en una orquesta no todos los instrumentos tienen el mismo
sonido, así los distintos puntos de vista enriquecen nuestra melodía. Es ser
como ese concierto de instrumentos que suenan acordes.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
