Tras siete años de
discernimiento, la Sagrada Familia acoge la ordenación de cinco presbíteros de
perfiles y edades distintas
![]() |
Seminaristas ordenantes
de Barcelona:
Jordi Avilés, Joan Mundet, Jordi
Domènech, Diego Pino y Vicenç Martí.
|
Este domingo
28 de junio, a las 18 horas, se han
ordenarado cinco
nuevos sacerdotes de la archidiócesis
de Barcelona en la Sagrada Familia. El pasado sábado 20 de junio, la catedral
de la Almudena de Madrid acogía la ordenación de 21 sacerdotes madrileños
y este sábado la ordenación
diaconal de 16 nuevos diáconos. Una buena
noticia para la Iglesia Católica en España.
Los cinco ordenandos de la
archidiócesis de la Ciudad Condal son: Jordi Avilés Zapater, Jordi Domènech Llauradó, Vicenç Martí
Fraga, Joan Mundet Tarragó y Diego Pino. Los cinco serán ordenados por el
arzobispo metropolitano de Barcelona, cardenal Juan Jose Omella.
Siete años de discernimiento
Los futuros
sacerdotes, después de un proceso de formación intenso, llegan al paso
definitivo. Tal como explica el rector del
seminario, Mn. Felipe Juli, "unos siete años en
discernimiento, en el que han sido introducidos en la oración litúrgica, en la
vida en comunidad y en el deseo misionero".
"En este tiempo las dimensiones de la
formación sacerdotal, humana, espiritual, intelectual, pastoral y comunitaria
han sido interiorizadas en las diversas etapas del
itinerario", explica el rector del Seminario.
De perfiles
y edades diversas, cada uno de los que se ordenan tiene una
historia y un recorrido propio que les llevó a iniciar su camino hacia el
sacerdocio, señala la archidiócesis de Barcelona en un comunicado.
Algunos se iniciaron muy jóvenes como Joan
Mundet, que a través del ejemplo de la familia católica y el afecto por la
oración se convenció y, recién salido de la escuela, encontró una "gran
felicidad en decir sí al sacerdocio". Ahora con 25
años, asegura que este paso por el Seminario se ha
consolidado en "una etapa esencial de su vida". Ves como el Señor no
escoge aquellas personas que están preparadas, sino que prepara a las que elige
y escoge las que quiere", explica Joan.
"También negué al Señor"
Entre estos
escogidos, hay también el Jordi
Domènech de 31 años, licenciado en Ingeniería Industrial y
el Diego Pino técnico en
Electrotecnia y técnico superior en Integración Social. Ambos entraron en el
Seminario Conciliar a través de un largo proceso de discernimiento personal,
vivido en medio de su vida social, académica y familiar.
Para Jordi la
llamada de Dios llegó "siguiendo el deseo interior de ser feliz y buscando
el camino que más le llenaba, sobre todo en la oración, donde el Señor lo
llamaba", explica. Un camino de zig zag,
donde hubo de todo. "También negué el
Señor muchas veces y busqué la felicidad donde parecía que podía ser, pero
en realidad no estaba".
Peregrinaciones a Lourdes
Para Diego Pino, las
peregrinaciones anuales a Lourdes fueron decisivas. "Fue entre los más
débiles, que me encontré con Cristo, presente en el enfermo – explica el futuro
presbítero -. Cambió mi vida, y mediante el testimonio de diferentes personas y
el acompañamiento de mi director espiritual, descubrí que el Señor me llamaba a
ser sacerdote".
Igual que Diego Pino, Vicenç Martí encontró a Cristo en medio en un
voluntariado, ayudando a los más débiles. Tras licenciarse
en Derecho y después de dos másters cursados, uno en el extranjero, se decidió
a entrar en el Seminario colaborando en el comedor de las Misioneras de la
Caridad, en el Raval. "Allí
descubrí que el cristianismo también era donación y que la donación no vacía
sino que llena y da sentido".
Jordi
Avilés hacía mucho tiempo que se lo planteaban, pero
no acababa de dar el paso adelante. "La vida de
estudio y luego la laboral me iban bien, me gustaba y era muy absorbente; por
eso, durante muchos años seguí". Así lo narra Jordi,
Doctor en Filología clásica y profesor titular jubilado de la Universidad de
Barcelona.
Sobre el Covid-19
Unos meses
antes de ordenarse, se encontraron con la tragedia del Covid- 19. Algunos de
ellos lo han sufrido con la pérdida de seres queridos.
Sin embargo, el confinamiento aparte de la tristeza, ha dado
oportunidades. Así lo explica Joan
Mundet que ha mejorado la preparación para la ordenación
disfrutando de momentos para "intensificar
la oración y compartiendo más tiempo las personas con las que vivo".
Consejos para futuros sacerdotes
Entre los
consejos que darían al que se decidiera a emprender este camino destacan “ser honesto con uno mismo”, “no tener miedo”,
“confiar en el Señor y rogarle mucho”. "Si sientes la llamada, no la escondas o te
puedes arrepentir toda la vida", dice Vicenç Martí. Por su
parte, Jordi Avilés insiste en el dicho "todo lo
bueno cuesta”, pero asegura que “una vez conseguido compensa".
Fuente: ReligiónConfidencial
