Nuestra sociedad parece perder más y más el sentido de estas festividades
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| El Sol de Occidente |
Aunque todavía estamos en
Adviento, el ambiente navideño se deja sentir por todas partes. La
ornamentación en las calles de la ciudad, en las casas, en los centros
comerciales así como las celebraciones festivas en las empresas, en los
negocios y en otros lugares, nos hacen pensar que ya ha llegado la Navidad.
Quizá ninguna otra época en el año despierta tantos sentimientos nobles cómo
esta. La sonrisa en el rostro de los niños, el compartir con los demás, el
llevar un poco de alegría a los más pobres y desamparados están a la orden del
día.
Pero nuestra sociedad
parece perder más y más el sentido de estas festividades. Se nos olvida
incluso, que Jesucristo es el motivo principal de estas celebraciones. Por eso,
un hecho que aconteció hace unos días, causó sorpresa en muchos.
Se los comparto: el 1° de
diciembre recién pasado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump,
al iluminar el árbol de Navidad nacional en Washington D.C., hizo referencia a
Jesús en el discurso que dirigió en esa ocasión, afirmando que Jesucristo es el
motivo principal de las celebraciones navideñas.
Se trata de una sorpresa
doble, pues, en primer lugar, sabemos que el presidente del país norteamericano
no goza de la simpatía de muchos, debido a sus actitudes discriminatorias,
prepotentes, racistas, machistas y otras. En segundo lugar, en años anteriores,
los mensajes navideños del presidente de los Estados Unidos, omitían toda
referencia a Jesucristo, en concordancia con la actitud laicista de su gobierno
y de otros gobiernos de la tierra. Y es que, en los últimos años, el laicismo
va ganando terreno. Lo notamos por todas partes: se pretende minimizar o hasta
anular toda expresión religiosa y toda referencia a Dios y a lo sagrado. Y esa
corriente influye incluso en el lenguaje, pues ahora en muchos lugares las
personas ya no se desean “Feliz Navidad” sino más bien, “Felices Fiestas”, pues
según los que piensan así, los no cristianos pueden sentirse ofendidos o
discriminados al hacer cualquier alusión a Jesucristo en los discursos oficiales,
así como en las conversaciones privadas.
Tengamos cuidado de no caer
nosotros también en esas actitudes. Evitemos usar el “felices fiestas”
en esta temporada. Digamos más bien “Feliz Navidad”. Recordemos que el
nacimiento de Jesucristo es el que le da sentido a todas estas festividades,
pues Él, con su advenimiento, trajo paz, alegría y salvación a los hombres y
mujeres de todos los pueblos de la tierra.
No perdamos nuestra
identidad como cristianos, y tampoco nos dejemos robar la Navidad.
Por: P. Edgardo Rodriguez
Fuente:
PadreSam.com
