La reconciliación es fruto de la fraternidad, de la justicia, del respeto y del perdón
Los participantes en el Sínodo de los Obispos de la Familia, con el Papa
Francisco, emitieron el jueves por la mañana una declaración sobre la situación
que sufren las familias en Oriente Medio, África y Ucrania.
El mensaje muestra la preocupación por los conflictos armados, por la
persecución religiosa en países como Siria e Irak y exhortan a una convivencia
pacífica “fruto de la fraternidad, de la justicia, del respeto y del perdón”.
“El uso de armas de destrucción masiva, los asesinatos indiscriminados, las
decapitaciones, el secuestro de seres humanos, el tráfico de mujeres, el uso de
niños, la persecución con motivo del credo y de la etnia, la devastación de los
lugares de culto, la destrucción del patrimonio cultural e innumerables otras
atrocidades han llevado a miles de familias a huir de las propias casas
y buscar refugio en otros lugares, a menudo en condiciones de extrema
precariedad”.
A esto se suma que “actualmente se les impide regresar y ejercitar el
derecho a vivir en dignidad y seguridad en su propio suelo, contribuyendo a la
reconstrucción y al bienestar material y espiritual de los respectivos países”.
En esta realidad “son constantemente violados los principios
fundamentales de la dignidad humana y de la convivencia pacífica y
armoniosa entre las personas y los pueblos, los derechos más elementales, como
el de la vida y la libertad religiosa, y el derecho humanitario internacional”.
La declaración recuerda unas palabras del Papa Francisco pronunciadas el 26 de mayo de
2014 en el edificio del Gran Consejo sobre la Explanada de las
Mezquitas en Jerusalén, durante su visita a Tierra Santa:
“todas las personas y las comunidades que se reconocen en Abraham: ¡respetémonos
y amémonos los unos a los otros como hermanos y hermanas! ¡Aprendamos a
comprender el dolor del otro! ¡Ninguna instrumentalización de la violencia en
nombre de Dios! ¡Trabajemos juntos por la justicia y la paz!”.
“Estamos convencidos de que la paz es posible, y es posible detener la
violencia, que en Siria, Irak, en Jerusalén y en toda Tierra Santa, sacuden
cada día a las familias y civiles inocentes y agravan la crisis humanitaria. La
reconciliación es fruto de la fraternidad, de la justicia, del respeto y
del perdón”.
“Nuestro único deseo –dice el texto– como el de las personas de buena
voluntad que forman parte de la gran familia humana, es que se pueda vivir en
paz. Que ‘los judíos, los cristianos y los musulmanes puedan ver en el otro
creyente un hermano al que respetar y amar para dar en primer lugar sobre sus
tierras un precioso testimonio de la serenidad y de la convivencia entre
hijos de Abraham’”.
A su vez, “nuestro pensamiento y nuestra oración se extienden, con igual
preocupación, solicitud y amor, a todas las familias que se encuentran
implicadas en situaciones análogas en otras partes del mundo, especialmente en África
y Ucrania”.
“Les hemos tenido muy presentes durante las labores de esta Asamblea
Sinodal, como a las familias de Oriente Medio, y también para ellas pedimos con
fuerza el retorno a una vida digna y tranquila”.
“Confiamos a la Santa Familia de Jesús, María y José, experta en el
sufrimiento, nuestras intenciones, para que el mundo sea pronto una única
familia de hermanos y hermanas”, concluye el mensaje.
Fuente: Aciprensa
