Santa Isabel de Portugal nos enseña, con su ejemplo, cómo una madre puede mediar la relación entre padre e hijos. Aquí están sus enseñanzas para todas las madres
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Muchas familias
enfrentan disputas entre padres e hijos y, en ocasiones, también rivalidades
entre ellos. Santa Isabel de Portugal vivió
una situación con la que quizás te sientas identificada; por ello, su ejemplo
nos dejará mucho que aprender sobre cómo conciliar y mediar relaciones
familiares difíciles.
Todos hemos
sentido alguna vez la tensión de estar en medio de dos personas que amamos y
que no sostienen una buena relación especialmente cuando forman parte de
nuestra familia nuclear. Restablecer esos vínculos puede parecer difícil, pero
esta santa afrontó una guerra que empezó su hijo Alfonso, quien levantó un
ejército contra su padre el rey Dionisio. A pesar de la inminente guerra, ella
quedó en el medio, ¿Cómo medio la situación?
Estas son tres
claves de santa Isabel para mediar conflictos familiares.
1. No tomar
partido, sino el control
Cuando Isabel
se enteró de que su hijo muy querido y su esposo el rey legítimo empezaron a
pelear, optó por algo mejor que tomar partido por uno de ellos: se subió a una
mula y fue hacia donde se iban a enfrentar. Una vez ahí, se colocó en el centro
de la zona de combate y detuvo la batalla entre ambos.
Enseñanza: el
primer paso es renunciar a tomar partido, mantener una postura neutra
facilitará la convivencia y propiciará el diálogo, antes de que el problema
escale. Isabel nos enseña que el objetivo no es que "gane" tu hijo o
"gane" tu pareja, sino que gane la paz. Implica la valentía de decir:
"Los amo a ambos, y precisamente por eso no voy a permitir que se
destruyan".
2. La
resiliencia
Sin duda, no es
tan fácil como suena tener la postura de mediador. En el caso de Isabel, su
esposo dudó de ella y la acusó de haber cometido traición, incluso llegó a
desterrarla. Po otro lado, su hijo Alfonso seguía guardando resentimiento. Así
que esta mujer santa pagó el precio de la incomprensión de ambos lados.
Enseñanza: Como
hemos visto, mediar desgasta. Quien intenta calmar las aguas a menudo recibe
reproches, desconfianza o con frases como: "Tú siempre lo defiendes a
él" o "no me apoyas lo suficiente".
Pero la lección
de Isabel es la firmeza emocional: ella sabía que su misión era más importante
que su orgullo herido. No se retiró ni se victimizó; resistió. Por eso nos
invita a guardar la calma y cultivar la paciencia para ver los frutos.
3. Ante la
crisis familiar, la oración es la mejor aliada
Santa Isabel
nunca recurrió a la violencia, ni a los gritos o palabras fuertes. Ella supo
que para mediar la situación era necesario estar presente, decidida y firme. La
santa permanecía en oración profunda por su familia y fue así como logró
desarmar a los soldados, haciendo que firmaran la paz. No solo su esposo y su
hijo, sino también sus ejércitos.
Enseñanza: en
el hogar, cuando los ánimos se calientan, la solución nunca es gritar más
fuerte, sino más bien mantener la paz interior. La autoridad de esta mujer no
venía de la corona, sino de su coherencia y amor. Por ello, nos invita a
permitirnos escuchar y así intervenir desde una postura de calma y no del enojo
del momento.
La
diplomacia es la clave en la familia
Santa Isabel de
Portugal es la patrona de los diplomáticos por razones políticas, pero su
diplomacia viene de haberla ejercido en su hogar y en su papel de esposa y
madre.
Karen Hutch
Fuente: Aleteia
