Dura como una piedra
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Escogí de fruta
una naranja, pero, cuando la cogí en mis manos, estaba dura como una piedra. La
hermana que estaba pasando la fruta me dijo: “no te preocupes, te aseguro que
por fuera está dura como una piedra, pero por dentro es puro zumo”.
No me lo
terminaba de creer, pero le hice caso y, al abrir la naranja de lado a lado,
aluciné. Lo que le había ocurrido es que se había endurecido la piel, pero,
sorprendentemente, por dentro no solo estaba en perfecto estado, sino que
además era realmente puro jugo.
Evidentemente,
aquello me recordó cómo muchas veces ponemos una corteza dura en torno a
nuestro interior o, peor aún, miramos a los demás desde su corteza, como si su
corazón fuese duro como una piedra. Sin embargo, el Señor siempre nos invita a
descubrir el jugo auténtico que hay dentro.
Sin embargo, el
corazón no se puede abrir tan fácilmente como una naranja. Es terreno sagrado
y, ante el interior de los demás, necesitamos “descalzarnos los pies”. En
algunos casos, el Señor nos habrá puesto ahí para estar cerca de esas personas
y ayudarlas a descubrir que, bajo esa corteza, existe una inmensa belleza en su
interior; en muchos otros casos quizá no nos pida esto. Sin embargo, siempre
nos invita a tener la certeza de que, detrás de la corteza de cada uno, hay
mucho y muy bueno.
El Señor nos
dice: “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. No lo
dice para que tratemos de lograrlo con nuestras propias fuerzas, sino que es Él
mismo quien lo ha realizado para regalarnos a nosotros ese “Amor tan grande”
que nos capacita para entregarnos a los demás.
Hoy el reto del
amor es mirar a los demás con la mirada de Jesús. Recuerda a cada instante esa
certeza de que, detrás de cada corteza, hay todo un mundo interior.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
14 abril 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
