“El que reza, recibe la paz en el corazón y no puede sino ser su testigo y mensajero”
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| Papa Francisco, junto al Rey de Bahrein, y el gran imán Al-Tayyeb, en el Foro por la Paz en Awali |
En
su segundo día en este país compuesto por islas en el Golfo Pérsico, el Papa
llegó al Palacio en un sencillo
Fiat 500 blanco, acompañado de toques de trompeta y escoltado por soldados de caballería
con uniforme rojo. Recorrió en silla de ruedas el tramo de alfombra
roja hasta el escenario. De pie junto al rey de Bahrein, hizo el gesto
simbólico de regar una palmera.
Dos aliados del Papa: el imán de
Al-Azhar y el Patriarca Bartolomé
Junto
al Pontífice estaban autoridades civiles y sobre todo religiosas de alto nivel.
Allí estaba el Gran Imán Al-Tayyeb,
máxima autoridad de la universidad islámica suní de Al-Azhar, en Egipto,
interlocutor frecuente de Francisco. Con él se reunió el Papa en privado tras
el acto matinal: es su
sexto encuentro.
Otro
interlocutor habitual del Papa que acudió al acto fue Bartolomé, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, que
mantiene una importante relación de prestigio con las iglesias ortodoxas de
tradición griega en muchos países musulmanes y arabohablantes.
Los
países árabes y musulmanes asisten con cierta perplejidad a la nueva situación en el mundo: los
'cristianos' se matan entre ellos en Ucrania. Rusia, que arrasó
ciudades sirias con sus bombas, ahora invade a sus vecinos... pero sin
demostrar muchos éxitos militares. Estados Unidos centra allí su atención.
Parece que se vuelva a una
guerra fría o de dos bloques, como antes de 1989... y los árabes no tienen
por qué optar por ninguno de ellos.
De
hecho, pueden presentarse como culturas moderadas amantes de la paz, y así el
Foro de Bahrein escenifica un intento de alianza de religiones por la paz y el mutuo entendimiento, mientras
las potencias occidentales (los musulmanes incluyen a Rusia entre ellas) gastan
sus recursos en misiles, guerra y destrucción.
El discurso del Papa,
largo y con mucho contenido, parecía reforzar este análisis. También aprovechó
para defender la oración
por la paz, y con ella la libertad
religiosa y la promoción
y libertad de la mujer (ambas cosas escasean en los países del Golfo).
(El discurso íntegro
puede leerse aquí en español).
Unos pocos poderosos crean bloques
contrapuestos
“Mientras
la mayoría de la población mundial se encuentra unida por las mismas
dificultades, asolada por graves crisis alimentarias, ecológicas y pandémicas, así como
por una injusticia planetaria cada vez más escandalosa, unos pocos poderosos se
concentran en una lucha decidida por intereses partidistas, exhumando lenguajes obsoletos,
redibujando zonas de influencia y bloques contrapuestos”, afirmó el Papa.
"Nosotros,
en cambio – dijo Francisco a los participantes en el Foro –estamos aquí juntos
porque pretendemos navegar
por el mismo mar, eligiendo la ruta del encuentro y no la del
enfrentamiento", contrastó. (Bahrein, país isleño, en árabe, significa
"entre dos mares", y el Papa usa mucho en este viaje alusiones marineras).
El
Papa planteó algo que los muchos musulmanes devotos pueden aceptar: la
necesidad de la oración
para construir la paz y también para salir del "paganismo" del mero
comprar y vender.
"La
oración, la apertura del
corazón al Altísimo es fundamental para purificarnos del egoísmo, de
la cerrazón y de la autorreferencialidad, de las falsedades y de la injusticia.
El que reza, recibe la paz en el corazón y no puede sino ser su testigo y
mensajero; e invitar, principalmente por medio del ejemplo, a sus semejantes, a
no convertirse en rehenes de un
paganismo que reduce al ser humano a aquello que vende, que compra o con lo que
se divierte, sino a redescubrir la dignidad infinita que cada uno lleva
grabada. El hombre religioso, el hombre de paz es aquel que, caminando con los
otros en el mundo, los invita, con dulzura y respeto, a elevar la mirada al
cielo", proclamó.
La libertad religiosa no es mera
libertad de culto
Después,
planteó temas más difíciles de aceptar en muchos sectores del mundo musulmán:
la libertad religiosa (que no es mera libertad de culto, en Arabia limitado a
inmigrantes y sólo dentro de sus iglesias) y las libertades legítimas de las
mujeres. Para ello, se apoyó en la recién firmada Declaración del Reino de Bahréin.
"Es indispensable una premisa:
la libertad religiosa. La Declaración del Reino de Baréin explica que
'Dios nos instruye para ejercer el regalo divino de la libertad de elección' y,
por tanto, 'toda forma de coacción religiosa no puede conducir a una persona a
una relación significativa con Dios'. Es decir, que toda coacción es indigna del Omnipotente, porque Él no ha
entregado el mundo a esclavos, sino a criaturas libres, a las que
respeta totalmente", aseguró el Papa.
"Comprometámonos
entonces para que la libertad de las criaturas refleje la libertad soberana del
Creador, para que los
lugares de culto sean protegidos y respetados, siempre y en todas partes, y
la oración se promueva y nunca sea obstaculizada. Pero no es suficiente conceder permisos
y reconocer la libertad de culto, es necesario alcanzar la verdadera libertad
religiosa. Y no sólo cada sociedad, sino cada credo está llamado a examinarse sobre esto. Está
llamado a preguntarse si obliga desde el exterior o libera interiormente a las
criaturas de Dios; si ayuda al hombre a rechazar la rigidez, la cerrazón y la
violencia; si hace que aumente en los creyentes la libertad verdadera, que no
significa hacer lo que nos dé la gana, sino orientarnos al bien para el que
hemos sido creados", profundizó aún más.
Esta
exhortación papal es una forma de animar a los dirigentes e intelectuales
musulmanes que lo escuchaban a plantearse el espacio que tiene la
libertad en su religión.
Después,
el Papa quiso hablar de la libertad también en la educación.
"La
Declaración del Reino de Bahréin afirma que «la ignorancia es enemiga de la paz». Es verdad, donde
faltan oportunidades de instrucción aumentan los extremismos y se arraigan los
fundamentalismos. Y, si la ignorancia es enemiga de la paz, la educación es amiga del desarrollo, siempre que sea
una instrucción realmente digna del hombre, ser dinámico y relacional; por lo
que no debe ser rígida y monolítica, sino abierta a los desafíos y sensible a
los cambios culturales; no autorreferencial y aislante, sino atenta a la historia y a la
cultura de los demás; no estática sino inquisitiva, para abrazar
aspectos diversos y esenciales de la única humanidad a la que
pertenecemos".
La mujer en el ámbito público y la plena
ciudadanía
Francisco
señaló luego "tres emergencias educativas" (y se apoyó en el
documento que firmó en febrero de 2019 en Dubái -rival y vecino de Bahrein- con
el Gran Imán de Azhar):
-
"En primer lugar, el reconocimiento
de la mujer en ámbito público, 'en la instrucción, en el trabajo, en el
ejercicio de los propios derechos sociales y políticos' (cf. Documento
sobre la fraternidad humana)".
-
"En segundo lugar, 'la
protección de los derechos fundamentales de los niños' (ibíd.), para
que crezcan instruidos, atendidos, acompañados, no destinados a vivir con el
tormento del hambre o los lamentos por la violencia. Eduquemos, y eduquémonos,
para mirar las crisis, los problemas, las guerras, con los ojos de los
niños"
No usar el nombre de Dios en guerras y
violencias
Los
hombres verdaderamente religiosos, afirma el Papa, "con fuerza dicen 'no' a la blasfemia de la guerra y al uso
de la violencia". "No basta – insistió el Pontífice – con
decir que una religión es pacífica, es necesario condenar y aislar a los violentos que abusan de su
nombre. Tampoco basta con distanciarse de la intolerancia y el
extremismo, es necesario actuar en sentido contrario".
Y
concretó más, sabiendo que muchos grupos armados islamistas de todo el mundo reciben dinero de
hombres ricos del Golfo Pérsico: “Es necesario dejar de apoyar a los movimientos terroristas mediante el
suministro de dinero, armas, planes o justificaciones, y también la
cobertura mediática, y considerar todo ello como delitos internacionales que
amenazan la seguridad y la paz mundiales. Este terrorismo, en todas sus formas
y manifestaciones, debe ser condenado”.
Alianzas de paz, no al negocio de la
guerra
Además,
en este año que el negocio de la venta de armas se ha disparado con la invasión
rusa de Ucrania, el Papa añadió: "El hombre religioso, el hombre de paz, se opone también a la
carrera por el rearme, al negocio de la guerra, al mercado de la
muerte, no apoya alianzas contra nadie, sino formas de encuentro con todos: sin ceder al
relativismo ni al sincretismo de ningún tipo, persigue un solo camino,
el de la fraternidad, el del diálogo, el de la paz”.
"Y
si diversos poderosos negocian entre sí por intereses, dinero y estrategias de
poder, demostremos que otra forma de encuentro es posible. Posible y necesario,
porque la fuerza, las
armas y el dinero nunca teñirán el futuro de paz", insistió.
Añadió:
"Promovamos iniciativas concretas para que el camino de las grandes
religiones sea cada vez más proactivo y constante, ¡que haya conciencia de paz
para el mundo!"
"El
Creador nos invita a actuar, especialmente en favor de tantas de sus criaturas
que todavía no encuentran suficiente espacio en las agendas de los poderosos: pobres, niños por nacer, ancianos,
enfermos, migrantes. Si nosotros, que creemos en el Dios de la misericordia, no
escuchamos a los indigentes y no damos voz a quien no la tiene, ¿quién lo
hará?"
P.
J. Ginés
Fuente: ReL
