La paradoja cristiana es que el Juez no reviste una realeza temible, sino que es un pastor lleno de mansedumbre y misericordia
Yo soy el Buen Pastor
“Aquellos habían sido crueles y explotadores,
prefiriendo alimentarse ellos mismos en lugar del rebaño; por lo tanto, Dios
mismo promete cuidar personalmente de su rebaño, defendiéndolo de las
injusticias y los abusos. Esta promesa de Dios para su pueblo se cumplió
plenamente en Jesucristo, que dice de sí mismo: "Yo soy el buen
pastor". En la página evangélica de hoy, Jesús se identifica no
sólo con el rey pastor, sino también con las ovejas perdidas, es
decir, con los hermanos más pequeños y necesitados”.
El criterio del juicio como lo indicó Jesús, se
efectuará sobre la base del amor concreto dado o negado a los más pequeños, los
más necesitados, porque él mismo, el juez, está presente en cada una de ellas.
Jesús dice: "En verdad os digo que cuanto hicisteis (o no hicisteis) a uno
de estos hermanos míos más pequeños, a mí lo hicisteis (o no lo
hicisteis)". (vv. 40.45). Seremos juzgados por el amor. No por el
sentimiento, no: por las obras, por la compasión que se hace cercanía y ayuda
solícita.
El Señor en el fin del mundo pasará revista a su
rebaño
El Señor, pues, en el fin del mundo, pasará
revista a su rebaño, y lo hará no sólo del lado del pastor, sino
también del lado de las ovejas, con las que se ha identificado. Y
preguntará: "¿Has sido un poco pastor, como yo?" Esta es la pregunta
que el Evangelio ya pone en nuestros corazones hoy, como criterio de juicio.
"Esa vez que tuve problemas, ¿fuiste capaz de perder algo de tiempo para
cuidarme? ¿Conseguiste, con mi gracia, salir un poco de ti mismo para darte
cuenta de mí, que estaba necesitado? ¿Se enterneció tu corazón ante mis
heridas, ante mi soledad, ante mi desconsuelo?" Así nos pasará revista el
Rey del universo que para salvarnos se hizo cordero .
Pidamos a la Virgen María que nos enseñe a reinar en
el servir. Nuestra Señora, asunta al Cielo, recibió la corona real de
su Hijo, porque lo siguió fielmente en el camino del Amor. Aprendamos de ella a
entrar desde ahora en el Reino de Dios, por la puerta del servicio humilde y
generoso.
Un pensamiento por las regiones italianas de
Campania y Basilicata
En sus saludos después del rezo mariano del
Ángelus, el Papa envió un "pensamiento especial a la gente de Campania y
Basilicata" que hace cuarenta años sufrieron el desastroso terremoto que
tuvo su epicentro en Irpinia y sembró muerte y destrucción. Ese dramático
acontecimiento, dijo el Papa,cuyas heridas aún no han cicatrizado del todo, ha
puesto de relieve la generosidad y la solidaridad de los italianos.
"Esto se atestigua por los numerosos
hermanamientos entre las regiones afectadas por el terremoto y las del Norte y
el Centro, cuyos vínculos todavía existen. Estas iniciativas han favorecido el
arduo camino de la reconstrucción y, sobre todo, la fraternidad entre las
diferentes comunidades de la Península".
Un pensamiento a familias víctimas por el
coronavirus
El Papa tuvo palabras de aprecio por los fieles
romanos y peregrinos, que a pesar de las dificultades actuales y respetando
siempre las reglas, se dan cita en la Plaza de San Pedro. El Pontífice saludo
en especial a las familias que se han visto afectadas por la crisis
sanitaria.
"Un saludo especial a las familias que más
están luchando en este momento. Pienso en muchas familias que están en dificultades
en este momento porque no tienen trabajo, han perdido sus empleos, tienen uno o
dos hijos... Y a veces, con un poco de vergüenza, no dejan que esto se
sepa".
Pero somos cada uno de nosotros señaló Francisco,
los que vamos a buscar allí donde hay necesidad. Donde está Jesús, donde Jesús
está necesitado.
Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano
Vatican News
